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Encuentro con el clero uruguayo: León XIV llamó a "dejar a un lado la superficialidad" y servir con compasión

En las Vísperas celebradas en la Catedral de Montevideo, el Papa recordó al beato Jacinto Vera, reivindicó la figura de Artigas y pidió a la Iglesia mundial sumarse a jornadas de oración por las vocaciones.

Encuentro con el clero uruguayo: León XIV llamó a
El Papa León XIV celebró su primera misa en Sudamérica en la Catedral de Montevideo. (Vatican Media)
En la última actividad de su primera jornada en Uruguay, el papa León XIV presidió la celebración de las Vísperas en la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción y San Felipe y Santiago de Montevideo. Ante la presencia de obispos, sacerdotes, religiosos y seminaristas, el Sumo Pontífice ofreció una profunda homilía orientada a la fidelidad vocacional, el servicio hacia quienes sufren y la superación de las apariencias superficiales en la vida cotidiana.

El Santo Padre inició su mensaje recordando que en la pila bautismal de ese mismo templo recibió el sacramento José Gervasio Artigas, destacándolo como un símbolo del aporte de la fe a la historia y a la identidad del pueblo uruguayo. Asimismo, basándose en el Salmo 134 sobre la vacuidad de los ídolos de metal, advirtió a los consagrados sobre el riesgo de desviar el corazón: “A veces el corazón puede quedar enganchado a una obra que consideramos nuestra, al reconocimiento o a la tranquilidad de tenerlo todo bajo control. La fidelidad a nuestra vocación pide volver una y otra vez a Jesucristo”.

El ejemplo del beato Jacinto Vera y la convocatoria por las vocaciones



Durante la alocución, el Papa propuso como modelo evangélico a Jacinto Vera, primer obispo de Montevideo cuyos restos descansan en el templo catedralicio. León XIV citó el testimonio histórico de una religiosa sobre la entrega del beato uruguayo —“De verlo nada más parecía que estaba siempre en oración”— para remarcar que el secreto de la evangelización radica en parecerse a Aquel a quien se anuncia, mostrando la bondad de Cristo a través de gestos concretos de cercanía.

En otro tramo de su intervención, el Pontífice destacó la perseverancia de la comunidad uruguaya, que mediante jornadas de oración y ayuno logró revertir la falta de ingresantes en el seminario interdiocesano. Ante este ejemplo, León XIV anunció una iniciativa global:

* Convocatoria a la Iglesia universal: El Papa instó a todos los obispos del mundo a promover en sus diócesis jornadas de oración y ayuno por el incremento de las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada.
* Llamado a los jóvenes consagrados: Exhortó a seminaristas y novicios a contemplar el testimonio de las manos gastadas y el servicio silencioso de las generaciones que los precedieron.
* Unidad y comunión: Pidió al clero mantenerse unido bajo la acción del Espíritu Santo, superando las distancias geográficas y las dificultades.

La ceremonia concluyó con la entonación del tradicional himno a Nuestra Señora de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay, a cuya intercesión el Santo Padre encomendó la continuidad de su itinerario por la región.