La crisis industrial en el corredor fabril del norte bonaerense sumó un nuevo y preocupante capítulo tras la decisión de la firma multinacional Bunge de paralizar de forma repentina sus operaciones productivas en la localidad de Campana. La medida toma especial relevancia regional ante el impacto en la cadena agroindustrial de la provincia de Buenos Aires.
Cese imprevisto y puestos de trabajo en riesgo
La notificación tomó por sorpresa a los trabajadores y a la conducción del Sindicato del Personal Químico y Petroquímico de Zárate-Campana, que confirmaron el sorpresivo cierre tras haber concretado revisiones paritarias y labores de reacondicionamiento técnico en la planta semanas atrás:
- Alcance del impacto: el cese de tareas afecta de manera directa a 137 empleados de nómina y administrativos, extendiéndose a cerca de 250 puestos de trabajo contabilizando el personal contratado en áreas de limpieza, gastronomía, mantenimiento y seguridad.
- Fundamentos gremiales: el secretario general del gremio, Oscar Casco, apuntó contra el ingreso desmedido de fertilizantes importados a menor costo, señalando que el escenario de desregulación atenta contra la sustentabilidad de la producción química local.
Presentación en el Ministerio de Trabajo y antecedentes industriales
Frente a la intempestiva comunicación de la empresa, la conducción sindical radicó una presentación formal ante la cartera laboral de la provincia de Buenos Aires para instar a la apertura de una mesa de negociación y el dictado de la conciliación obligatoria:
- Preocupación en la región: la parálisis de Bunge se suma al reciente cierre definitivo de la histórica firma Cabot en la misma zona fabril, la cual dejó a más de 150 operarios sin su fuente laboral en el transcurso del presente año.

