En un histórico balotaje presidencial marcado por la paridad y la volatilidad del escrutinio, el actual jefe de Estado de Brasil, Luiz Inácio 'Lula' da Silva, consiguió la reelección y su cuarto mandato presidencial tras derrotar al senador Flávio Bolsonaro. Según las proyecciones del Tribunal Superior Electoral (TSE), el líder del Partido de los Trabajadores (PT) alcanzó el 51,45% de los sufragios válidos frente al 48,55% obtenido por el representante del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Remontada electoral y votación extendida
El triunfo de Lula representó una contundente remontada política luego de haber quedado en segundo lugar en la primera vuelta del pasado 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro se había impuesto por una diferencia superior a los 2,2 millones de votos (47,03% a 45,16%):
- Medida cautelar del STF: la jornada de votación debió ser extendida hasta las 19:00 horas por decisión del juez del Supremo Tribunal Federal, Cristiano Zanin, a raíz de denuncias por complicaciones en el transporte público en el estado de Bahía y temporales en diversas regiones.
- Escrutinio cambiante: los primeros cómputos mostraron al candidato opositor al frente durante gran parte de la noche, hasta que el ingreso del conteo en los estados del nordeste brasileño terminó por revertir la tendencia a favor del oficialismo.
Desafíos políticos para la gestión 2027-2031
Con esta victoria, el dirigente del PT asumirá formalmente su nuevo mandato el próximo 1 de enero de 2027, acompañado nuevamente en la fórmula ejecutiva por el vicepresidente Geraldo Alckmin. El nuevo período de gobierno estará signado por la necesidad de alcanzar acuerdos con un Congreso de mayoría conservadora, la gestión del equilibrio fiscal y la contención de la polarización política con el movimiento bolsonarista en la escena nacional y regional.

