Las persistentes precipitaciones y los anegamientos en el sudeste de la provincia de Buenos Aires pusieron en estado de alerta al sector agropecuario, donde un estudio técnico proyectó que los excesos hídricos podrían provocar una merma de entre 873.000 y 903.000 toneladas en la producción de granos. El informe, que tomó como referencia los antecedentes de la ciclogénesis y los efectos del fenómeno de El Niño en los distritos de Necochea, Lobería y San Cayetano, estimó un impacto económico directo de hasta 153 millones de dólares en el margen bruto de la campaña agrícola.
La problemática radica no solo en el anegamiento directo de los lotes y la caída de rendimientos en cultivos como maíz, soja y girasol, sino también en las severas dificultades de conectividad de la red vial rural, que impiden el ingreso de la maquinaria y la salida de la producción. Además de los perjuicios en las explotaciones, los especialistas advirtieron que la pérdida de volumen equivaldría a dejar de realizar más de treinta mil viajes de camión, afectando en forma directa la cadena logística, los servicios agropecuarios y los cerca de 7.100 empleos locales que dependen del entramado productivo regional.

