Un detallado monitor elaborado por UNICEF sobre la evolución de la mortalidad evitable en el país reveló que, si bien se registró una pronunciada caída en la tasa de suicidios entre los adolescentes de quince a diecinueve años —con un descenso del treinta y seis por ciento en la última década—, la problemática continúa profundizándose en la juventud temprana, donde los casos aumentaron un catorce por ciento entre los tramos de veinte a veintinueve años. El informe destaca que el suicidio se consolidó desde 2023 como la principal causa de muerte violenta en la Argentina, multiplicando notablemente los registros históricos observados tres décadas atrás y evidenciando una marcada brecha de género que afecta principalmente a los varones a partir de la adolescencia tardía.
El relevamiento también expone profundas asimetrías territoriales, ubicando a las provincias del norte argentino con las tasas medias anuales más elevadas del país, encabezadas por Salta, Formosa y Catamarca, cuyos índices duplican o triplican ampliamente las estadísticas de distritos densamente poblados como la provincia de Buenos Aires o la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Frente a este escenario, desde el organismo internacional insistieron en la urgencia de diseñar políticas públicas de prevención continuas que trasciendan la etapa escolar, fortaleciendo la detección temprana en centros de salud, espacios comunitarios y mejorando los circuitos de asistencia en salud mental para contener las vulnerabilidades sociales y económicas que atraviesan a las nuevas generaciones.

