Nacido en Italia en 1945 y radicado desde su infancia en la localidad bonaerense de Banfield, Piero Antonio Franco De Benedictis construyó una obra monumental que trascendió fronteras. Su formación inicial como seminarista en Viedma y el profundo influjo de sacerdotes tercermundistas como Carlos Mugica moldearon su sensibilidad artística, consolidando una veta de canción testimonial que se convirtió en marca de época frente a la persecución política y las dictaduras que azotaron a Latinoamérica. De la mano del escritor José Tcherkaski, el artista alcanzó la consagración masiva con la emblemática composición dedicada a su padre, inaugurando una dupla creativa inoxidable que dio luz a discos fundamentales como Coplas de mi país y el exitoso álbum sinfónico basado en la obra de Alejandro Mayol.
Perseguido por el régimen militar instaurado en 1976, el músico debió marchar al exilio en España y Colombia antes de concretar su histórico retorno al país a comienzos de la década del ochenta. Su compromiso humano también se reflejó en iniciativas solidarias de alto impacto, como el disco doble editado en 1995 en favor de los derechos de la infancia —que contó con figuras de la talla de David Gilmour y Diego Maradona, con regalías donadas íntegramente a UNICEF—, además de su paso por la función pública como secretario de Cultura de la provincia de Buenos Aires. Con su voz inconfundible y sus letras convertidas en bandera de las luchas sociales, Piero deja un legado imborrable en la memoria colectiva del pueblo argentino.

