El último informe del Banco Mundial, centrado en América Latina y el Caribe, redujo de manera significativa el pronóstico que ubicaba el crecimiento en el 3,6% a mediados de año y en el 4% al arrancar el período, reflejando el impacto de la desaceleración actual. A pesar de este ajuste a la baja, el organismo internacional ponderó que la Argentina transita un proceso de reformas sustanciales y proyecta encadenar tres años consecutivos de expansión por primera vez en casi dos décadas, impulsada por el fuerte ancla fiscal, la apertura comercial y el impacto esperado del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones.
Las nuevas proyecciones de la entidad crediticia chocan con la preocupación de los mercados tras los datos difundidos por el INDEC, que registraron una contracción intermensual del Estimador de Actividad Económica y un retroceso del Producto Bruto Interno en el segundo trimestre, encendiendo luces de alerta entre los analistas sobre el riesgo inminente de una recesión técnica. Sin embargo, el ministro de Economía, Luis Caputo, rechazó tajantemente esa posibilidad al argumentar que los datos mensuales exhiben una volatilidad que no representa la verdadera transformación estructural, aunque reconoció una desaceleración en el ritmo de crecimiento económico motivada por shocks externos y por el denominado riesgo político vinculado a la incertidumbre electoral.
En la misma línea de respaldo a la macroeconomía, el Banco Mundial destacó el ajuste fiscal decisivo ejecutado por la administración nacional, señalando que la transición desde un elevado déficit hasta el equilibrio financiero permitió anclar las expectativas inflacionarias y derrumbar el riesgo soberano. El informe detalló que el índice Embig perforó los niveles críticos de años anteriores para ubicarse en torno a los 500 puntos básicos, una compresión histórica validada por las mejoras en las calificaciones crediticias internacionales y que consolida las bases para el crecimiento sostenible y la inversión plurianual que el país necesita para consolidar su estabilización financiera.

