El Senado otorgó media sanción al nuevo proyecto de ley de biocombustibles con 41 votos positivos y 25 negativos —contando con el rechazo del bloque peronista, el radical bonaerense Maximiliano Abad y los senadores santacruceños José Carambia y Natalia Gadano—. La iniciativa eleva los cortes obligatorios para combustibles fósiles e impulsa un esquema de transición que genera fuerte resistencia en las empresas medianas y pequeñas del sector.
Modificaciones en los porcentajes de corte
El proyecto establece nuevos parámetros obligatorios que deberán implementarse dentro de los 12 meses posteriores a la sanción definitiva de la norma:
- Bioetanol: el corte obligatorio para las naftas subirá del 12% al 15%, estableciendo un esquema de cupos que destina un 6% para la producción a base de caña de azúcar, un 6% para maíz y un 3% sujeto a libre competencia.
- Biodiésel: el porcentaje en el gasoil trepará del 7,5% al 10%, incorporando un régimen de transición diferenciado entre empresas "integradas" (vinculadas a la agroindustria aceitera) y plantas "no integradas" (pymes regionales).
Reclamos de las pymes y impacto en Buenos Aires
El diseño del nuevo mercado contempla que la participación garantizada para las plantas no integradas baje gradualmente del 6,5% inicial hasta el 4% en 2031. Ante este esquema, la Cámara de Empresas PYMEs Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (Cepreb) advirtió que la desregulación favorecerá una alta concentración en manos de grandes jugadores y pondrá en riesgo la continuidad de 25 plantas en provincias como La Pampa, San Luis, Entre Ríos y Buenos Aires.
Días atrás, representantes de la entidad mantuvieron un encuentro con el gobernador Axel Kicillof, quien respaldó el reclamo provincial dado que Buenos Aires concentra 355.000 de las 900.000 toneladas anuales que produce el sector pyme para el mercado interno. Ahora, el debate pasará a la Cámara de Diputados.

