A través de una disposición de alcance nacional, el Gobierno proscribió en todo el territorio argentino la fabricación, importación, almacenamiento y comercialización de juguetes blandos tipo squishy con forma de gyoza o dumpling. La medida afecta a artículos populares en redes sociales conocidos bajo nombres comerciales como “Squeezy Dumplings”, “Dumpling Squishy”, variantes con brillo u orbis, y presentaciones genéricas sin marca declarada.
La normativa amparada en la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor exige además a los distribuidores, importadores y comerciantes minoristas la quita inmediata del mercado y el desecho seguro de todas las existencias disponibles.
Riesgos para la salud y fundamento de la medida
Los controles y denuncias que derivaron en la prohibición sanitaria fundamentan los siguientes puntos de alerta:
- Presencia de sustancias nocivas: análisis técnicos advirtieron que los productos podrían contener benceno, ftalatos y otros compuestos tóxicos en niveles notoriamente superiores a los máximos autorizados por la regulación nacional.
- Peligro por exposición infantil: los químicos detectados poseen potencial cancerígeno y mutagénico, generando riesgos directos sobre la salud de niños y niñas mediante el contacto cutáneo prolongado o la inhalación.
- Obligación de destrucción: la disposición prohíbe la comercialización en cualquier canal (físico o digital) y exige la destrucción documentada de las unidades para evitar su reingreso al circuito comercial.

