La demanda de atención en salud mental dentro del sistema de salud público argentino registró un salto crítico en los últimos años, según reveló el segundo Informe Federal de Salud Mental presentado en el Senado de la Nación. El relevamiento, coordinado por la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) sobre jurisdicciones que concentran el 70,85% de la población del país, detalla que entre 2023 y 2026 las internaciones crecieron un 42%, mientras que las consultas ambulatorias aumentaron un 23% en el último año.
El informe advierte sobre una fuerte migración de pacientes hacia el sector público debido a la pérdida de cobertura en obras sociales y prepagas. En la Provincia de Buenos Aires, el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, calificó la situación de extrema gravedad al señalar que las internaciones en menores de 18 años subieron un 110% entre 2019 y 2025, y que durante el último año las muertes por suicidio superaron la suma de fallecimientos por accidentes de tránsito u homicidios.
Infraestructura tensionada y reclamo de un Plan Nacional
Pese a que las provincias incrementaron su capacidad operativa, el aumento de la demanda desbordó los recursos disponibles:
- Ampliación de capacidad insuficiente: entre 2021 y 2026 se incorporaron 388 nuevas camas específicas en hospitales generales y se expandieron las redes comunitarias, centros de día y viviendas asistidas, pero la oferta sigue siendo superada por el volumen de casos.
- Déficit de profesionales: las autoridades provinciales reportaron serias dificultades para cubrir puestos con especialistas en disciplinas críticas para los equipos interdisciplinarios.
- Exigencia de coordinación federal: ministros provinciales reclamaron al Gobierno nacional un Plan Nacional de Salud Mental que garantice presupuesto, provisión de medicamentos y financiamiento para sostener la red asistencial.

