La coyuntura económica en la Provincia de Buenos Aires atraviesa un escenario crítico caracterizado por la retracción del consumo y la baja actividad productiva. Según un relevamiento del Observatorio Económico bonaerense sobre datos oficiales, la región registra un desempeño más desfavorable que el promedio nacional en dos variables centrales: el nivel de endeudamiento de los hogares y la inflación acumulada.
El informe destaca que la tasa de mora provincial alcanza al 37,4% de los deudores, posicionándose como la cifra más elevada del país. El atraso en los pagos resulta especialmente severo en el segmento no bancario —como plataformas fintech e informales— y entre los sectores más jóvenes. A nivel general, el incumplimiento dentro del sistema bancario llegó al 12,7%, mientras que las deudas en canales alternativos alcanzan al 29,6%, afectando a más de 3,4 millones de usuarios.
Precios, tarifas y retracción industrial
En el plano inflacionario, el Gran Buenos Aires encabezó las subas registrando una inflación acumulada del 327% entre diciembre de 2023 y junio de 2026, ubicándose siete puntos porcentuales por encima del promedio del país:
La suba de los servicios públicos registró un incremento del 555% en el mismo período, superando la velocidad de recomposición de los salarios.
En el sector minorista, las ventas en supermercados registraron una caída interanual del 5,5% en mayo, mientras que en centros de compras la retracción alcanzó el 9,1%.
La industria manufacturera —que representa un tercio del Producto Bruto Geográfico provincial y el 40% del PBI nacional— operó en mayo con una capacidad instalada de apenas el 58,4%.
Asimismo, el análisis elaborado en conjunto con el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que los ingresos fiscales también muestran caídas reales, con contracciones en la recaudación propia y un bajo desempeño en los fondos coparticipables, restringiendo los presupuestos de la provincia y los municipios.
El impacto combinado del alza en las tarifas de servicios públicos y la pérdida de dinamismo industrial golpea con mayor severidad a los hogares de menores ingresos del Conurbano bonaerense.

