La locura mundialista volvió a adueñarse por completo del corazón de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una impresionante multitud de hinchas se congregó este miércoles en las inmediaciones del Obelisco para festejar la histórica clasificación de la Selección argentina a la gran final del Mundial 2026. Luego del electrizante triunfo por 2 a 1 frente a Inglaterra en Atlanta, donde el conjunto de Lionel Scaloni revirtió el marcador sobre la hora con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, el microcentro porteño se transformó en un gigantesco carnaval que replica los festejos espontáneos en cada rincón del territorio nacional.
El festejo ratifica el idilio inquebrantable de los fanáticos con el seleccionado, reviviendo postales similares a las registradas el pasado domingo 13 de julio tras la victoria 3-1 contra Suiza en los cuartos de final. En esta oportunidad, ante el peso del rival y la proximidad del partido definitorio del próximo domingo frente a España, la marea humana desbordó por completo las veredas de la Avenida 9 de Julio y la Avenida Corrientes.
Cancionero popular, "La cuarta estrella" y el folklore del Obelisco
La celebración en el monumento porteño estuvo cruzada por la emoción, el desahogo y los clásicos cantos de cancha que caracterizan a la hinchada argentina:
- El hit de la ilusión renovada: Los parlantes portátiles y las gargantas de los hinchas entonaron el ya mítico **"Muchachos"** y el aclamado **"Olé, olé, olé, Messi, Messi"**, rindiendo tributo al capitán que volvió a ser decisivo con su asistencia en el gol de la victoria.
- La nueva banda sonora: En las esquinas porteñas se escuchó con fuerza el estreno musical de la hinchada para esta edición, el tema **"La cuarta estrella"**, que ya se perfila como el himno oficial de cara al duelo decisivo contra España.
- El clásico frente a los ingleses: Tras haber eliminado de manera directa al histórico rival británico en un cierre cinematográfico, el tradicional cántico **"el que no salta es un inglés"** retumbó con saltos rítmicos y banderas flameando en todo el ancho de la traza de la Avenida 9 de Julio.
Fuerte operativo de seguridad y desvíos de tránsito en el área céntrica
Ante la masividad de la convocatoria y la extrema sensibilidad del cruce deportivo, el Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires dispuso un esquema preventivo de gran envergadura. El Obelisco porteño amaneció y se mantuvo protegido por un vallado metálico de contención redondeado para preservar su estructura. El operativo movilizó a un total de 800 efectivos de la Policía de la Ciudad, con el apoyo de las áreas de Orden Urbano, la División Despliegue de Intervenciones Rápidas (DIR) y patrullas motorizadas del Grupo de Apoyo Motorizado (GAM).
La presencia estatal se complementó con brigadas civiles de la Superintendencia de Investigaciones y personal de las Comisarías Vecinales 1B y 1D para evitar hurtos y disturbios en las inmediaciones de los accesos al subterráneo. Debido al colapso absoluto de las arterias viales, el Gobierno porteño solicitó formalmente a los automovilistas evitar el ingreso al cuadrante céntrico y desviar la circulación vehicular a la altura de la **Avenida Callao**.
| Ejes de la Celebración en CABA | Detalles Técnicos y Logísticos | Fuerzas de Seguridad Involucradas | Recomendación de Tránsito Activa |
|---|---|---|---|
| Punto de Encuentro Central | Obelisco y cruce de Av. 9 de Julio y Av. Corrientes. | Policía de la Ciudad y Comisarías Vecinales 1B y 1D. | Evitar circulación; desvíos a la altura de Av. Callao. |
| Operativo Preventivo | 800 efectivos desplegados y vallado de contención redondeado. | Grupos especiales: DIR, GAM (motorizados) y Orden Urbano. | Monitoreo permanente con cámaras del centro de control. |
| Banda Sonora de la Jornada | Temas: "Muchachos", "La cuarta estrella" y cantos a Messi. | Público familiar y murgas barriales integradas. | Festejos que proyectan extenderse hasta la madrugada. |
El banderazo masivo en el Obelisco es el fiel reflejo de un país que vive el fútbol con una intensidad dramática y que encuentra en los triunfos de la Scaloneta un canalizador único de alegría colectiva. La victoria ante Inglaterra, cargada de épica por el gol agónico de Lautaro Martínez, transformó el asfalto porteño en un escenario de desahogo nacional que borró cualquier preocupación cotidiana. Mientras la Policía de la Ciudad custodia los perímetros para garantizar un festejo en paz, los hinchas ya empiezan a velar las armas de la ilusión para el domingo, con la certeza de que este equipo dejará el alma en Nueva York para bordar esa cuarta estrella que hoy todos cantan en el centro de Buenos Aires.

