28/6/2026 | 12:05         
ARGENTINA-MUNDO
Fin de ciclo: acorralado por el escándalo patrimonial, Manuel Adorni renunció a la Jefatura de Gabinete
Tras 112 días de extrema tensión política y ante una inminente moción de censura en el Congreso, el funcionario dio un paso al costado mediante una carta pública. Apuntó a operaciones mediáticas y negó acusaciones de corrupción. Diego Santilli se perfila como su reemplazante en un fuerte rediseño del Gabinete.
Fin de ciclo: acorralado por el escándalo patrimonial, Manuel Adorni renunció a la Jefatura de Gabinete

El Gobierno nacional sufrió la baja política más significativa en lo que va de la gestión. Manuel Adorni presentó su renuncia indeclinable como jefe de Gabinete de Ministros, culminando un proceso de desgaste de tres meses y medio detonado por las sucesivas revelaciones y denuncias en torno a su crecimiento patrimonial. La decisión se precipitó tras el regreso al país del presidente Javier Milei de su gira por España y en momentos en que la oposición se aprestaba a activar un mecanismo de remoción constitucional en el Parlamento.

El desenlace se formalizó a través de una carta pública dirigida al jefe de Estado. En la misiva, el ahora excoordinador de ministros aseguró que adoptó la determinación de dar un paso al costado en contra de los deseos expresos del propio Milei, a quien le agradeció la confianza depositada. Adorni se encontraba bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito, un frente judicial que terminó por licuar su sustentabilidad política tanto dentro como fuera de las filas de La Libertad Avanza.

La defensa de Adorni: denuncias de operaciones y enumeración de "mentiras"

En el texto de su dimisión, el exfuncionario defendió de forma enfática sus meses de gestión, rechazó de plano haber incurrido en maniobras de corrupción y atribuyó su salida a un ensañamiento público que terminó por afectar su entorno íntimo:

  • Límite personal: "El ensañamiento tiene un límite y yo he descubierto el mío. Las operaciones mediáticas han ido al extremo, no solo contra mí, sino contra mi mujer, mis pequeños hijos, mi familia y hasta mis vecinos", manifestó Adorni.
  • La lista de acusaciones: En un apartado medular de la carta, enumeró los hechos ventilados por la prensa que calificó como falsedades absolutas: "Viajes que nunca existieron, gastos astronómicos con tarjetas, contratos falsos de mi mujer con el Estado, granjas cripto operadas con la custodia, sociedades en Uruguay y la existencia de un supuesto pendrive lleno de dólares", detalló de forma irónica.
  • Extorsión desmentida: Salió al cruce de las versiones de internas en el Palacio de Gobierno: "Llegaron a decir que mi permanencia en el cargo respondía a que los tenía extorsionados a usted y a la secretaria general de la Presidencia. Me han tratado de delincuente sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas", concluyó.

El factor Congreso y el desplome en las encuestas

La crisis institucional se extendió por un total de 112 días, iniciada a partir de un polémico viaje familiar a Punta del Este en una aeronave privada. El punto de inflexión definitivo se produjo tras la presentación de su última declaración jurada y una entrevista periodística con José Del Rio, donde Adorni intentó justificar la aparición de sus activos mediante inversiones en criptomonedas y dinero en efectivo hallado tras el deceso de su padre, haciendo mención a un extravío de las claves digitales (famoso caso del pendrive).

Estas argumentaciones profundizaron las fisuras con los aliados políticos del oficialismo. Mauricio Macri y los bloques del PRO exigieron su desplazamiento en reiteradas oportunidades. Tras conocerse la renuncia, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, publicó en sus redes un sugestivo mensaje: "La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio".

El margen de maniobra de Adorni se terminó de agotar en el terreno legislativo. Si bien el oficialismo había logrado frenar las citaciones de urgencia en comisiones, para la próxima semana se estructuraba una mayoría transversal conformada por el peronismo no kirchnerista, la UCR y el PRO para aprobar una moción de censura y decretar su remoción forzosa por vía parlamentaria. A este aislamiento en las cámaras se sumó la filtración de un sondeo de opinión pública que ubicaba la imagen positiva del presidente Milei en un 33%, su piso histórico más bajo desde la asunción, un dato que aceleró el desplazamiento para encapsular el costo político.

Diego Santilli, el elegido para la sucesión en Balcarce 50

Para contener la crisis de gobernabilidad, la Casa Rosada activó un plan de contingencia diseñado en tándem por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor Santiago Caputo. El actual ministro del Interior, Diego Santilli, es el principal candidato elegido por el Ejecutivo para asumir la Jefatura de Gabinete, un movimiento que se oficializaría antes del mediodía de este domingo.

La elección de Santilli responde al alto nivel de confianza construido con Karina Milei, terminal política con la que afianzó lazos el año pasado cuando debió encabezar la lista de diputados nacionales de La Libertad Avanza ante el desplazamiento forzado de José Luis Espert. Desde la cartera de Interior, el funcionario se consolidó como una pieza de engranaje clave para tejer acuerdos con los gobernadores y reconstruir mayorías parlamentarias en momentos críticos. Además, su nominación cuenta con el visto bueno de las Fuerzas del Cielo y de Eduardo "Lule" Menem, sorteando las fricciones internas del gabinete.

Como parte de la reconfiguración del organigrama estatal, se baraja la posibilidad de que la estructura del Ministerio del Interior sea absorbida formalmente como una secretaría bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete. En caso de mantenerse el desdoblamiento de carteras, **Ignacio Devitt** (actual secretario de Asuntos Estratégicos) se posiciona para suceder a Santilli en el área política. En la danza de nombres alternativa —activada únicamente ante un eventual cambio de criterio presidencial de último momento— figuraban el canciller Pablo Quirno y la ministra Sandra Pettovello, alternativas que perdieron fuerza debido a la necesidad de preservar sus funciones en los ministerios de origen.

La salida de Adorni estuvo precedida por otro movimiento en la primera línea de comunicación oficial: semanas atrás se había concretado su alejamiento del rol de vocero presidencial, lugar que pasó a ser ocupado por el diputado pampeano y economista de la escuela austríaca, Adrián Ravier, secundado por Fabián Fernández en la Secretaría de Comunicación y Prensa.