La interna en el seno del peronismo sumó un capítulo de máxima beligerancia discursiva. En el marco del feriado nacional, la militancia kirchnerista confluyó en Parque Lezama para llevar adelante un masivo "banderazo" en reclamo por la libertad de la expresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, al cumplirse casi un año del inicio de su reclusión domiciliaria. El cierre del acto estuvo a cargo del diputado nacional y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, quien utilizó el escenario para desplegar una fuerte andanada de críticas hacia el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
La ausencia del mandatario provincial en el Parque Lezama desató el malestar de la cúpula camporista, que viene exigiéndole gestos contundentes de alineamiento. Sin nombrarlo directamente, pero con alusiones inequívocas, el legislador fustigó la postura del gobernador: “Los que todo el día hablan de hacer la unidad y no son capaces de ir a verla a San José para decirle 'compañera, cómo está'”, disparó Kirchner, en referencia al departamento donde la exjefa de Estado cumple su condena.
Mensajes a la interna y reproches de gestión
El palco de Parque Lezama exhibió un fuerte respaldo político para el hijo de la expresidenta, contando con la presencia de figuras como Mayra Mendoza, Jorge Capitanich, Amado Boudou, Guillermo Moreno, Mariel Fernández y Federico Otermín. Sin embargo, no hubo representantes del esquema "Derecho al Futuro", el brazo político que responde a Kicillof, cuyos militantes debieron permanecer en el llano de la plaza.
Durante su alocución, Kirchner no solo facturó la falta de visitas a su madre, sino que repasó viejos ruidos de la estrategia legislativa y partidaria:
* El PJ Bonaerense: Recordó el pacto político que cedió posiciones en la estructura partidaria provincial: “Hemos sabido dar un paso al costado en el PJ de la Provincia para evitar estúpidas internas a cuatro días de la votación de la reforma laboral”.
* El debate por el FMI: Reprochó de forma retrospectiva que el mandatario provincial no acompañara en su momento el rechazo camporista a la renegociación con el Fondo Monetario Internacional durante la gestión de Alberto Fernández.
* Uso de la pauta: Acusó al entorno de la gobernación de utilizar "la potencia de la pauta mediática" para esmerilar la posición de La Cámpora y ubicarlos en "lugares que no son ciertos".
Críticas a la estrategia frente a Milei: "Parecen editorialistas"
El jefe de La Cámpora también apuntó contra el perfil discursivo que adoptó el gobernador de la provincia de Buenos Aires en su confrontación diaria con las políticas de la Casa Rosada, exigiéndole mayor precisión de cara al armado de una plataforma electoral de oposición real.
“Hay dirigentes que editorializan la realidad como si fueran periodistas… Lo importante de ese diagnóstico es que digamos cómo lo vamos a hacer. Si no, parecen esos discursos de 'queremos la paz en el mundo o salvemos a las ballenas' y después no pasa nada. Hay muchos dirigentes que a lo que hay que hacer tienen miedo de decirlo”, lanzó con ironía el diputado nacional.
Hacia el cierre del encuentro, y mientras las columnas entonaban el tradicional cántico “nos conduce una mujer”, Máximo Kirchner blindó la centralidad de la expresidenta. Denunció que "muchos esperaron para poner en duda esa conducción recién cuando Cristina estuvo presa", y remató con una advertencia de cara a las próximas elecciones presidenciales: “Queremos tener una candidata y no candidatos por default”, en una clara diferenciación respecto a la postulación de Alberto Fernández en 2019, a quien acusó de haber decidido "como estadista sin haber juntado un voto".

