La conmemoración del Día de la Bandera en la ciudad santafesina de Rosario se transformó en el epicentro de la atención política nacional. Este sábado, el presidente de la Nación, Javier Milei, encabezó el acto central en el Monumento Nacional a la Bandera, marcando su regreso a la tradicional ceremonia tras haber estado ausente en la edición del año pasado. El evento estuvo rodeado de una fuerte expectativa debido a la participación de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, y la plana mayor del gabinete en medio de los análisis sobre la convivencia interna en el Poder Ejecutivo.
Ante una nutrida concurrencia y bajo un estricto operativo de seguridad en los alrededores del histórico complejo a la vera del río Paraná, el mandatario pronunció un discurso de marcado corte conceptual. Milei no solo homenajeó la gesta patria, sino que incorporó al prócer a su matriz de pensamiento ideológico, definiendo formalmente a Manuel Belgrano como el “primer intelectual liberal económico argentino” y un precursor de la ruptura con los esquemas de regulación de la época colonial.
Cánticos de apoyo y el foco en el prócer nacional
El inicio de la alocución presidencial se vio interrumpido por las manifestaciones de un sector del público y grupos de jóvenes que comenzaron a corear consignas de respaldo directo a la gestión ejecutiva mediante el cántico: “Milei, querido, el pueblo está contigo”. Si bien el jefe de Estado interrumpió su lectura para agradecer los gestos de afecto de los militantes de La Libertad Avanza, solicitó despolitizar de forma partidaria la conmemoración oficial.
“Quiero que sepan que agradezco profundamente sus manifestaciones de cariño, pero este es el momento de recordar a Manuel Belgrano. Hoy es un día para recordar a Belgrano”, enfatizó el Presidente.
Inmediatamente después, Milei ingresó en el terreno de la interpretación histórica, asegurando que la insignia patria fue, desde su génesis, “la representación visible de una causa: la causa de la libertad”. No obstante, mechó la narrativa histórica con un dardo hacia el proceso político reciente del país al exclamar ante los presentes: “Parece que aún no hemos roto las cadenas de la esclavitud”, frase que volvió a desatar aplausos entre los asistentes.
Belgrano como reformista e impulsor de la propiedad privada
En el tramo más denso de su exposición teórica, el líder libertario repasó los hitos del 27 de febrero de 1812 en Rosario, rememorando el juramento de las tropas frente a las baterías Libertad e Independencia. Sin embargo, el mandatario prefirió posar la lupa sobre la faceta menos difundida de Belgrano: su rol como secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires y sus escritos económicos de finales del siglo XVIII y principios del XIX.
El Presidente describió al creador de la bandera como un “reformista ilustrado” que combatió el modelo mercantilista y el monopolio de la corona española en el Río de la Plata. En ese sentido, ligó los postulados de Belgrano con la matriz ideológica del actual Gobierno nacional, destacando que el prócer fue un pionero en la defensa irrestricta de la propiedad privada, la libre competencia mercantil, el mérito individual y el fomento de la producción como los únicos motores válidos para la riqueza de las naciones.
El cierre con un mensaje hacia el futuro: la audacia del origen
Hacia el final de su intervención en el Monumento, Milei sintetizó la figura del homenajeado como un hombre completo que fue “revolucionario en las ideas y valiente en la acción”, condensando los roles de militar de la Revolución de Mayo, creador del símbolo patrio e intelectual divulgador. El Presidente concluyó afirmando que la bandera argentina ampara no solo la soberanía territorial, sino el derecho al "desarrollo personal" sin la intromisión de estructuras estatales asfixiantes.
“La Argentina nació de la audacia de quienes imaginaron una patria libre. Mientras haya argentinos dispuestos a defender la libertad, el trabajo, el mérito, la propiedad y la producción, el sueño de Manuel Belgrano seguirá vivo”, selló el titular del Ejecutivo nacional antes de despedirse de la ciudad de Rosario con su tradicional eufemismo de cierre: “¡Viva la patria!”.

