En un contexto de alta efervescencia política tanto en el plano nacional como en el entramado interno del justicialismo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, sumó una foto de fuerte volumen institucional y respaldo corporativo. El secretario general del Sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, desembarcó en los despachos de la Gobernación en La Plata acompañado por la máxima conducción de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), una poderosa estructura gremial global con representación en 150 países.
La cumbre funcionó como un doble carril estratégico para el mandatario bonaerense: por un lado, le permitió internacionalizar su agenda de contraposición frontal a las políticas económicas y de flexibilización laboral implementadas por la administración de Javier Milei; por el otro, significó un contundente gesto de acompañamiento por parte de uno de los triunviros de la CGT en momentos en que el kicillofismo y el camporismo cruzan acusaciones severas por la conducción del espacio opositor.
Agenda internacional contra la reforma laboral: "En suelo bonaerense no entra"
La comitiva internacional de la ITF estuvo encabezada por su secretario general, el dirigente británico Stephen Cotton, y la directora de la secretaría de Mujeres del organismo, Natalia Swan. Durante la mesa de trabajo compartida, los líderes sindicales extranjeros manifestaron su extrema alarma por el rumbo legislativo de la Argentina en materia de regulaciones del empleo.
* Preocupación global: “Observamos con preocupación que el actual Gobierno argentino está decidido a avanzar sobre derechos fundamentales”, sentenció Cotton a través de un comunicado emitido por la federación de transporte. Asimismo, el dirigente inglés le brindó un guiño explícito a la gestión provincial: “La ITF reafirma su compromiso de trabajar junto al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y de apoyar a los sindicatos argentinos para enfrentar una reforma laboral que representa una grave degradación de las condiciones de trabajo para toda la clase obrera”.
* Blindaje territorial: Kicillof recogió el guante y agradeció el soporte de la comitiva internacional, ratificando su postura de resistencia jurídica y administrativa. “Si el Gobierno nacional les da la espalda, cuentan con el apoyo y el acompañamiento de la Provincia de Buenos Aires”, les aseguró a los presentes, para luego rematar con una definición de fuerte contenido político: en territorio bonaerense la reforma laboral “no entra”.
El armado de la foto y la coordinación de la comitiva estuvo a cargo del ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa (referente del gremio de curtidores y principal terminal de enlace entre el Gobernador y las cúpulas sindicales), y contó además con la participación en la mesa del ministro de Transporte de la provincia, el massista Martín Marinucci.
Un gesto de respaldo con un fuerte llamado a la unidad peronista
La aparición pública de Pablo Moyano junto a Axel Kicillof no pasó desapercibida para la mesa chica del peronismo, dado que se concretó a pocas horas de que el gobernador decidiera ausentarse del "banderazo" kirchnerista de Parque Lezama, detonado por las duras críticas de la legisladora de su espacio, Berenice Iañez, hacia los liderazgos verticales de Cristina Fernández de Kirchner.
Si bien la foto posiciona a Moyano como un aliado de peso en el esquema de acumulación del mandatario provincial, el líder camionero buscó hacer equilibrio y bajar los decibeles de la confrontación interna, enviando un mensaje de cordura a todas las terminales del movimiento.
“Creo que es el momento de dejar de lado las diferencias, los egos y los personalismos, en todos lados, y llevar adelante una nueva propuesta para que la gente vuelva a creer en el peronismo”, advirtió Moyano tras el encuentro.
De esta forma, el sindicalista dejó en claro que, aunque respalda la gestión institucional de la provincia como principal trinchera ante el ajuste nacional, la prioridad de la pata gremial será forzar un esquema de unidad general que evite la fragmentación del peronismo de cara a los desafíos electorales venideros.

