El proceso de desaceleración de precios sumó un nuevo capítulo en el plano macroeconómico nacional. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación del mes de mayo se ubicó en el 2,1%, registrando una sensible baja respecto al 2,6% que se había computado en el mes de abril. Con este indicador, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) encadenó su segundo mes consecutivo en terreno de descenso, tras un extenso período de diez meses caracterizado por la estabilidad o la tendencia al alza.
En el Palacio de Hacienda la novedad fue recibida con optimismo. El ministro de Economía, Luis Caputo, ponderó el comportamiento del IPC Núcleo —que excluye componentes regulados y estacionales—, el cual se posicionó en un 1,9% mensual, marcando el registro más bajo para este indicador en los últimos ocho meses. A través de sus canales digitales, el jefe de la cartera económica remarcó que la media móvil de tres meses ratifica la solidez del proceso de desinflación al suavizar la volatilidad intermensual. Por su parte, el presidente Javier Milei celebró de forma anticipada los resultados en redes sociales, destacando que el indicador subyacente logró quebrar la barrera del 2%.
El mapa de las subas: sectores en alza y en baja
El relevamiento estadístico del organismo oficial determinó que la evolución de los precios internos se distribuyó de manera heterogénea entre las distintas categorías de consumo:
* Los rubros que más aumentaron: La división con mayor incremento mensual fue “Comunicación” con un 3,4%, impulsada por los ajustes en las tarifas de telefonía celular e internet. Le siguieron el sector de “Educación” con un 2,9% y el segmento de “Recreación y cultura”, que copió idéntico porcentaje (2,9%).
* Comportamiento de alimentos: El rubro de mayor peso social, “Alimentos y bebidas no alcohólicas”, se ubicó por encima de la media general con un avance del 2,5%. La dinámica de esta división estuvo traccionada por los aumentos en panificados, cereales y productos lácteos, consolidándose como el ítem de mayor incidencia sobre el bolsillo familiar.
* Los sectores con menor variación: Las divisiones que sirvieron como ancla durante el mes de mayo fueron “Bebidas alcohólicas y tabaco”, que apenas se movió un 0,8%, y “Prendas de vestir y calzado”, con una variación marginal del 0,3%.
Estacionales, regulados y el impacto en las góndolas
Al analizar el comportamiento según las categorías de agrupación de precios, los bienes de carácter Estacional lideraron las subas con un incremento del 3,5%, explicado principalmente por el encarecimiento estacional de las verduras. En tanto, los componentes Regulados registraron una variación del 2,4% debido a las actualizaciones tarifarias aplicadas sobre los combustibles, el suministro eléctrico y el agua potable. En la distinción por tipo de consumo, los bienes tangibles aumentaron un 2% mientras que la prestación de servicios promedio una suba del 2,5%.
En el análisis geográfico, el desglose regional arrojó que el Noreste argentino (NEA) sufrió el impacto inflacionario más alto del mes con un 2,6%, escoltado por el Gran Buenos Aires (GBA) con un 2,3%.
Finalmente, la medición específica sobre la canasta de alimentos en el área metropolitana exhibió fuertes contrastes. En el sector hortícola se detectaron subas pronunciadas en el tomate redondo (62,8%), la lechuga (14,3%), la papa (12,9%) y la cebolla (10,2%). Como contrapartida, las góndolas registraron bajas nominales significativas en cítricos y frutas como el limón (-25,3%), la naranja (-24,4%) y la banana (-4,6%), a lo que se acopló una retracción del 1,6% en el precio del corte de carne vacuna asado.

