6/6/2026 | 11:12         
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«De la muerte del Indio a la ausencia de Diego»
Por Ramiro Baguear. La muerte de Diego Maradona y la del Indio Solari nos dejaron una pregunta que quizás nunca tenga respuesta. ¿Tomaron verdadera dimensión de lo que fueron en vida? ¿Alcanzaron a ver el lugar inmenso que ocuparon en el corazón de millones de argentinos?
«De la muerte del Indio a la ausencia de Diego»

Porque Diego y el Indio fueron mucho más que un futbolista y un músico.

Fueron refugio en tiempos difíciles. Fueron identidad. Fueron bandera. Fueron esos nombres capaces de unir a personas de distintas edades, ideas y lugares bajo una misma emoción. Cada uno desde su universo construyó algo que trascendió para siempre la obra que los hizo famosos.

Diego fue la revancha de los humildes. La prueba de que un chico nacido en un rincón olvidado del país podía tocar el cielo y llevar consigo los sueños de todo un pueblo. Cada gambeta era una ilusión colectiva. Cada gol, una alegría compartida.

El Indio, en cambio, le puso palabras a lo que muchos sentían y no sabían cómo decir. Se convirtió en la voz de generaciones enteras. Sus canciones acompañaron amores, despedidas, luchas y encuentros. En cada recital no había solamente música: había pertenencia, había comunidad, había una forma de entender la vida.

Por eso cuesta tanto hablar de ellos en pasado.

Porque hay personas que no desaparecen cuando mueren. Permanecen. Habitan en las conversaciones, en los recuerdos, en las canciones que siguen sonando y en los goles que seguimos mirando una y otra vez. Permanecen en nuestra cultura y en nuestra manera de ser argentinos.

Y tal vez lo más difícil de aceptar es que son irreemplazables.

No porque no vayan a existir grandes futbolistas o grandes músicos. Los habrá. Pero Diego y el Indio ocuparon un lugar único, nacido de una época, de una sensibilidad y de una conexión extraordinaria con su pueblo. Ese vínculo no se fabrica, no se planifica y no se repite.

Por eso, más allá de sus obras, de sus aciertos y de sus contradicciones, hay algo que seguirá vivo para siempre: la emoción que despertaron.

Porque Diego Maradona y el Indio Solari lograron aquello que muy pocos seres humanos consiguen: convertirse en parte de la identidad de una nación.

Y cuando alguien alcanza ese lugar, ya no pertenece solamente a su tiempo. Pertenece para siempre a la memoria de su pueblo.

Ramiro Miguel Baguear