En un intento por evitar que la inflación se acelere tras nueve meses de resistencia a la baja, el gobierno de Javier Milei decidió suspender la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC) prevista para el mes de abril. La decisión, que se formalizará mediante un decreto en las próximas horas, implica que el Estado dejará de recaudar entre 170 y 200 millones de dólares mensuales con tal de no sumar presión a los precios de la nafta y el gasoil, que ya sufrieron incrementos de hasta el 20% en el último mes.
El factor "Medio Oriente" y el petróleo a 111 dólares
El escenario internacional ha trastocado los planes del Palacio de Hacienda. El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y los bombardeos de Estados Unidos en Irán elevaron el barril de crudo tipo Brent (referencia para Argentina) a los 111 dólares, un salto de 40 dólares respecto a los valores previos al conflicto. Ante esta escalada, el equipo de Luis Caputo optó por sacrificar ingresos fiscales en lugar de intervenir el mercado interno con el antiguo "barril criollo", manteniendo su política de paridad de exportación pero aliviando la carga impositiva.
Estrategias para contener el precio final
Además de la suspensión impositiva, el Gobierno activó otras herramientas para amortiguar el impacto en los surtidores:
- Biocombustibles: Se habilitó un aumento en la mezcla de bioetanol con nafta y de biodiesel con gasoil, lo que permite estirar la producción con insumos locales.
- Postergación trimestral: Aunque estos impuestos deben actualizarse por ley en enero, abril, julio y octubre según la inflación (IPC), el Ejecutivo decidió utilizar la misma facultad que administraciones anteriores para "pisar" el gravamen.
- Costo fiscal: La medida representa una resignación de recursos importante para el objetivo de superávit, evidenciando que la prioridad actual es el control del índice de precios.
Impacto en el sector agropecuario de Rojas
Para los productores y transportistas de Rojas, esta medida trae un respiro parcial en medio de la cosecha. El combustible es uno de los principales costos operativos del campo, y cualquier incremento se traslada inmediatamente a los fletes y a la estructura de costos de los alimentos.
- Estabilidad: La suspensión evita un aumento técnico que las petroleras suelen trasladar de forma automática apenas cambia el mes.
- Incertidumbre: A pesar del freno impositivo, las empresas refinadoras advierten que el precio internacional del crudo sigue presionando al alza, por lo que no se descartan ajustes menores por costos de producción.
Esta decisión del Ministerio de Economía demuestra que, ante un escenario global volátil, el Gobierno prefiere ceder metas de recaudación antes que permitir un nuevo salto en la inflación que golpee el consumo interno, el cual ya se encuentra retraído tras los aumentos del primer trimestre de 2026.

