El abastecimiento de Gas Natural Licuado (GNL) para el próximo invierno entró en una zona de incertidumbre debido a la escalada bélica en Medio Oriente. El conflicto disparó los precios internacionales del combustible, lo que tendrá un impacto directo en las tarifas de energía que pagarán los usuarios durante los meses más fríos. A pesar del avance de Vaca Muerta, la falta de infraestructura de transporte obliga a la Argentina a importar al menos 20 barcos para cubrir el pico de demanda invernal.
Nuevo esquema de importación y costos
Bajo la nueva estrategia del Ejecutivo Nacional, la importación de GNL —que anteriormente realizaba ENARSA con fondos públicos— quedará en manos de una empresa privada. Esta firma deberá financiar la compra de los cargamentos y luego vender el fluido en el mercado interno. Según fuentes del sector, el costo adicional por la suba del precio internacional se estima en unos US$ 500 millones. Si bien el Estado compensará contablemente este gasto con los mayores ingresos por exportación de petróleo, el consumidor final enfrentará boletas más caras por ambos servicios.
Calendario y cambios en la facturación
De acuerdo al cronograma oficial, el 6 de abril se recibirán las ofertas de la licitación y el 21 del mismo mes se adjudicará la operación. Para facilitar el traslado de estos mayores costos a los usuarios, la Secretaría de Energía modificó recientemente los períodos estacionales: a través de una resolución, fijó que el período invernal (donde rigen los valores más altos) se extenderá del 1º de mayo al 30 de septiembre.
Impacto en el sector productivo y residencial
Para los lectores de zonas industriales y agrícolas como Pilar y Pergamino, este escenario plantea un doble desafío: el aumento en los costos fijos de producción y el encarecimiento de la calefacción residencial. Quien resulte adjudicatario de la licitación tendrá la responsabilidad de garantizar la llegada de los buques al puerto, trasladando el precio de mercado a los clientes finales. Esta medida se enmarca en el plan de quitar subsidios y dejar que los precios internacionales regulen la oferta y demanda energética nacional.

