La crisis en el sistema de educación superior ha llegado a un punto de no retorno. La Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD-UBA) resolvió en una asamblea masiva iniciar un paro por tiempo indeterminado a partir del 16 de marzo. La decisión profundiza el enfrentamiento con el Gobierno nacional tras la controversia por el veto y posterior ratificación de la ley que garantiza los fondos para las universidades nacionales.
Los motivos de la huelga
El gremio docente fundamenta la dureza de la medida en dos ejes centrales que consideran innegociables:
- Deuda salarial: Exigen un incremento del 51%. Esta cifra surge de la diferencia entre los aumentos otorgados por decreto (sin paritarias) y la inflación acumulada en el último período.
- Ley de Financiamiento: Reclaman la plena aplicación de la norma que obliga a actualizar salarios y gastos de funcionamiento según el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
- Conflicto por el Veto: La asamblea recordó que, aunque el presidente Javier Milei intentó vetar la ley, el Congreso rechazó el veto en ambas cámaras, por lo que la ley se encuentra vigente.
Escalada del plan de lucha
La resolución aprobada por unanimidad no se limita solo al cese de actividades, sino que prevé una serie de acciones directas en todo el país:
- Acciones territoriales: Se realizarán cortes de calle, permanencias en facultades y colegios preuniversitarios.
- Movilizaciones: El plan incluye marchas regionales y una nueva Movilización Federal Universitaria.
- Huelga General: Los docentes de la UBA convocan a extender la medida hacia una huelga general de todo el sistema universitario nacional.
Solidaridad entre sectores
La asamblea docente contó con un fuerte tinte de unidad con otros conflictos laborales actuales:
- Sesionó bajo la presidencia honoraria de los trabajadores de la empresa Fate, quienes mantienen un acampe en defensa de sus puestos de trabajo.
- Recibió el apoyo de ATE Garrahan, denunciando intentos de cesantías y persecución en el hospital pediátrico.
Impacto en los estudiantes de Rojas
Esta medida afecta directamente a los cientos de jóvenes de Rojas que cursan sus estudios en las distintas sedes de la UBA.
- Inicio de clases: El cuatrimestre corre riesgo de no comenzar o verse interrumpido apenas iniciadas las cursadas en facultades clave como Medicina, Económicas o Derecho.
- Incertidumbre habitacional: Para las familias rojenses que sostienen alquileres en Buenos Aires, el paro por tiempo indeterminado representa una complicación económica y logística mayúscula al no haber certezas sobre el calendario académico.
La consigna de los docentes es clara: "No volvemos a las aulas hasta que se cumpla la ley vigente".

