La interna del peronismo bonaerense vive horas decisivas en el Senado de la Provincia. La falta de consenso para designar a las autoridades del cuerpo, que ya hizo caer la sesión preparatoria en diciembre, vuelve a poner en jaque la actividad legislativa programada para este jueves. La pelea no es menor: se define quién será el tercero en la línea de sucesión de Axel Kicillof.
Los cargos en disputa
La negociación se centra en dos puestos estratégicos que definen el manejo político y de recursos de la Cámara:
- Vicepresidencia Primera: Es el cargo que ocupaba Luis Vivona hasta diciembre. Quien asuma aquí presidirá el Senado cada vez que Verónica Magario deba reemplazar a Kicillof.
- Jefatura de Bloque: El comando de la bancada oficialista es vital para garantizar las leyes que necesita el Ejecutivo.
- Secretaría Administrativa: Aunque estuvo en duda, se encamina la continuidad de Roberto Feletti (alineado con Magario), quien maneja la caja y los recursos del cuerpo.
Danza de nombres y amenazas de ruptura
El kicillofismo y el kirchnerismo duro (La Cámpora y aliados) tiran de la cuerda con distintos candidatos, lo que genera un escenario de "final abierto":
- Por la Vicepresidencia: El kicillofismo impulsó inicialmente a Ayelén Durán (del espacio de Andrés "Cuervo" Larroque), pero su nombre perdió fuerza. Por otro lado, el intendente de José C. Paz, Mario Ishii, amenaza con romper el bloque si no le dan el cargo a él, alegando una promesa previa del cristinismo.
- Candidato de unidad: Surge el nombre de Santiago Feliú (Bahía Blanca) como una posible figura de consenso para evitar la fractura.
- Pugna en el bloque: Se mencionaba a Sergio Berni para conducir la bancada, pero su reciente alejamiento de Kicillof genera resistencias. Como alternativa, aparece Adrián Santarelli, senador que responde al armado de Lomas de Zamora.
¿Qué hay detrás de la pelea?
Más allá de los nombres, lo que se debate es el esquema de poder real para los próximos dos años de gestión. El kicillofismo busca consolidar tropa propia en lugares de decisión para blindar la gestión del Gobernador, mientras que el sector referenciado en Cristina Fernández de Kirchner intenta retener el control de las herramientas legislativas.
Si no hay fumata blanca antes del inicio de la sesión de este jueves, el oficialismo corre el riesgo de mostrar una imagen de debilidad o, en el peor de los casos, sufrir una ruptura que lo deje en minoría frente a la oposición.

