El escenario en Medio Oriente ha alcanzado un punto crítico. Según informes de inteligencia a los que accedió la Agencia Noticias Argentinas, el gobierno de Donald Trump ha completado un despliegue masivo de activos aéreos y navales cerca de las costas de Irán. Aunque las tropas están preparadas para iniciar una ofensiva este mismo fin de semana, la decisión final aún no ha sido tomada por el mandatario norteamericano.
Fuentes allegadas a la Casa Blanca indicaron que Trump está dedicando "mucho tiempo" a consultar con sus asesores y aliados internacionales para definir si autoriza el ataque o mantiene la vía diplomática.
Negociaciones estancadas y preparativos de guerra
El despliegue militar se produce en paralelo a intentos diplomáticos que, hasta ahora, no han dado frutos concretos:
- Conversaciones en Ginebra: Representantes de ambos países mantuvieron reuniones indirectas durante más de tres horas el pasado martes. Se retiraron sin una resolución, aunque Irán afirma haber acordado un "conjunto de principios rectores".
- Incertidumbre en la Casa Blanca: La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, evitó confirmar si el presidente pospondrá la acción militar a la espera de nuevos detalles sobre la posición negociadora iraní.
- Defensa iraní: Imágenes satelitales analizadas por el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional muestran que Irán está enterrando instalaciones nucleares bajo capas de concreto y tierra para protegerlas de posibles bombardeos.
El rol de Israel en el conflicto
La coordinación con sus aliados regionales es una pieza clave en la estrategia de Washington. En este sentido, se confirmó una misión diplomática de alto nivel:
- Viaje de Marco Rubio: El Secretario de Estado viajará a Israel el próximo 28 de febrero.
- Reunión con Netanyahu: El objetivo es poner al tanto al primer ministro israelí sobre los avances (o la falta de ellos) en las negociaciones y coordinar los próximos pasos militares en la región.
La comunidad internacional observa con preocupación este despliegue, que coloca al mundo ante la posibilidad de un nuevo conflicto a gran escala en una de las zonas más volátiles del planeta. Mientras tanto, el mercado del petróleo ya comienza a reflejar la incertidumbre ante una posible interrupción del flujo en el Estrecho de Ormuz.

