El consumo privado en Argentina comenzó el año con signos de debilitamiento, prolongando el estancamiento observado a finales del año pasado. Según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP) elaborado por la Universidad de Palermo, el gasto de los hogares registró una caída interanual del 1,5% en enero, marcando el segundo mes consecutivo en terreno negativo.
El estudio destaca que las familias han pasado a una fase de "cautela", implementando estrategias para preservar sus ingresos frente a una dinámica económica que no muestra motores claros de expansión. Esta tendencia se refleja en la caída de rubros sensibles para la clase media y los sectores populares.
Carne y autos: los sectores más golpeados
La retracción del gasto impactó de manera dispar, pero con especial dureza en productos emblemáticos de la canasta y bienes durables:
- Carne vacuna: El consumo se desplomó un 6,5% interanual, cerrando un semestre crítico para las carnicerías y frigoríficos.
- Sector automotor: Las ventas cayeron un 4,2% respecto al mismo mes del año anterior.
- Gastronomía: En el ámbito recreativo, el sector gastronómico porteño registró una baja del 2,3%.
Alarmas macroeconómicas y freno al crédito
El informe también pone la lupa sobre indicadores financieros que explican este enfriamiento. La recaudación real del IVA, un termómetro directo del nivel de ventas, cayó un 3,1% interanual, acumulando tres meses de retrocesos.
Por otro lado, si bien el uso de plásticos sigue en niveles positivos, se observa una "marcada desaceleración": las compras con tarjeta de crédito crecieron un 11,7% en enero, una cifra significativamente menor al 20% que se registraba a finales de 2025. Esto sugiere que las familias están agotando su capacidad de financiamiento o evitando el endeudamiento ante las tasas actuales.

