Lo que debía ser un momento de íntimo adiós se transformó en una pesadilla para una familia de la localidad de Rancagua. Durante el sepelio de una mujer adulta mayor, fallecida en el Hospital "San José" de Pergamino, el servicio fúnebre sufrió una falla catastrófica: el fondo del cajón cedió de forma repentina mientras era trasladado, provocando que el cuerpo de la difunta cayera al piso frente a todos los presentes.
La gravedad del hecho se potencia por un antecedente inmediato. Según relataron los allegados a la víctima, durante el velatorio ya habían advertido que el primer féretro provisto por la empresa no estaba en condiciones adecuadas. Tras realizar el reclamo, la prestataria procedió a reemplazarlo, pero el segundo ataúd también resultó defectuoso, rompiéndose en el tramo final del traslado hacia el cementerio local.
Acciones legales y pedido de controles
El episodio generó una profunda conmoción y dolor entre los familiares y vecinos que participaban del cortejo. "El objetivo es visibilizar lo ocurrido para que se extremen los controles sobre los materiales utilizados", explicaron desde el entorno de la fallecida, quienes confirmaron que analizan iniciar acciones legales contra la empresa de servicios fúnebres por daños y perjuicios.
Un llamado a la responsabilidad empresarial
A pesar de que el cuerpo fue rápidamente acondicionado para completar la inhumación, el daño emocional para los deudos resultó irreparable. La comunidad de Rancagua manifestó su solidaridad con la familia ante un hecho calificado como inaudito y evitable. Los denunciantes esperan que este caso sirva para que los servicios en momentos de extrema sensibilidad cuenten con estándares de calidad y seguridad que eviten situaciones de tal desprotección.

