La polémica por el traslado del sable corvo del General San Martín sumó un capítulo de alta tensión política. La exdirectora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez Aguilar, denunció públicamente haber sido blanco de presiones por parte de militantes de La Libertad Avanza. Según relató la historiadora, un grupo de jóvenes se presentó en la sede del museo para hostigarla con cánticos referidos a la decisión del presidente Javier Milei de devolver la reliquia al Regimiento de Granaderos a Caballo.
"Se presentaron unos jóvenes mileístas en la puerta y me cantaban 'te sacamos el sable que te dio Cristina'", reveló Rodríguez Aguilar, vinculando directamente este episodio y el decreto presidencial con su reciente dimisión. La exfuncionaria calificó el proceso de traslado como "totalmente indebido" y fundamentó su postura en el respeto al patrimonio histórico y la voluntad de los donantes originales.
Controversia histórica y patrimonial
Rodríguez Aguilar desmintió las versiones oficiales que aseguran que el deseo de San Martín era que su espada fuera custodiada por los Granaderos. "Tengo la correspondencia y eso no lo dice en ningún momento; el Regimiento en 1844 no existía como tal", afirmó. La reliquia había sido donada al Museo por los herederos de Juan Manuel de Rosas, cumpliendo con el cargo de que permaneciera en dicha institución, situación que fue revertida por el actual Ejecutivo a través de un decreto.
La exdirectora, con 40 años de trayectoria en gestión patrimonial, cuestionó también las declaraciones del ministro de Defensa, Carlos Presti, señalando que incurrió en errores técnicos graves durante el acto de entrega en San Lorenzo. Rodríguez Aguilar había asumido el cargo tras el desplazamiento de Gabriel Di Meglio y aseguró que su salida fue una cuestión de principios: "Dije que si esto pasaba, yo renunciaba. Y así fue".
Antecedentes de una reliquia en disputa
El sable corvo ha sido un símbolo de disputa política en la historia reciente de Argentina. Tras sufrir dos robos por parte de la Juventud Peronista en la década del 60 para ser entregado a Perón, la pieza fue resguardada en el Regimiento de Granaderos. En 2015, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner ordenó su regreso al Museo Histórico al considerar que las razones de seguridad que motivaron su traslado militar habían cesado.
A pesar de un recurso de amparo presentado por los herederos de Rosas para impedir el nuevo traslado al ámbito castrense, la justicia permitió que el presidente Milei avanzara con la medida, consolidando el regreso del arma libertadora a la unidad militar bajo una fuerte impronta simbólica de su gestión.

