El debate sobre la transparencia y actualización de las estadísticas oficiales volvió al centro de la escena. Economistas y especialistas cuestionan que el INDEC continúe midiendo la inflación con una estructura de gastos de hace dos décadas, la cual pondera consumos hoy marginales (como el diario en papel o la telefonía fija) y otorga una relevancia mínima a servicios esenciales que han sufrido incrementos exponenciales.
Según un trabajo del economista Diego Giacomini, la falta de implementación de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGho) 2018 —técnicamente lista pero sin aplicación oficial— altera drásticamente la percepción del poder adquisitivo. Mientras que la medición vigente indica que el salario registrado subió un 4,5%, con la canasta actualizada el resultado arroja una pérdida real del 5,7%.
La brecha de los "39 puntos" y la distorsión en los servicios
La crítica principal radica en que el índice actual no refleja el impacto de la desregulación de precios y la quita de subsidios profundizada por la gestión de Javier Milei. La diferencia acumulada entre la inflación oficial y la recalculada con consumos modernos alcanzaría los 39 puntos porcentuales durante el actual mandato.
Para graficar la desconexión con la realidad, el informe detalla el peso irrisorio que el organismo asigna a ciertos gastos fijos en el Gran Buenos Aires (GBA):
| Rubro en el GBA | Peso actual según INDEC (cada $100) | Estado de la ponderación |
| Alquiler de vivienda | $3,50 | Subestimado |
| Luz, Gas y Combustibles | $2,50 | Subestimado |
| Diarios y Telefonía Fija | Alta ponderación | Obsoleto |
El rol de Marco Lavagna y el "OK político"
El titular del INDEC, Marco Lavagna, ha reconocido la necesidad de actualizar la herramienta. Sin embargo, la implementación de la nueva canasta sigue demorada. Recientemente, Lavagna debió enfrentar cuestionamientos tras una corrección retrospectiva de estadísticas que evitó que los índices oficiales mostraran que la economía argentina entró técnicamente en recesión.
Para los especialistas, el retraso en la actualización de la metodología permite al Gobierno presentar una desaceleración de la inflación más pronunciada de lo que sienten los bolsillos de los consumidores, quienes destinan una porción mucho mayor de sus ingresos a servicios básicos y transporte de lo que el índice de 2004 reconoce.
Impacto en la negociación colectiva
Esta distorsión metodológica tiene un impacto directo en las paritarias. Al utilizar un índice de inflación que subestima el costo de vida real, los acuerdos salariales que "empatan" al IPC oficial terminan, en la práctica, consolidando una pérdida del poder de compra para los trabajadores registrados.

