El presidente Javier Milei tomó juramento este viernes al teniente general Carlos Alberto Presti como nuevo ministro de Defensa en una ceremonia en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Presti, que asumió con su uniforme militar completo, reemplaza a Luis Petri –ahora diputado– y se convierte en el primer militar en actividad al frente de la cartera desde la recuperación democrática, rompiendo un consenso implícito que reservaba el puesto a civiles tras la dictadura (1976-1983).
El juramento y el respaldo internacional
En el acto, Milei se fundió en un abrazo con Presti y Petri, exclamando: “¡La vamos a romper toda! ¡Vamos, carajo!”. Entre los presentes destacaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, cuya presencia –similar a otras designaciones clave– subraya el alineamiento en materia de defensa con Washington. Tras la jura, Presti publicó en X: “Agradezco al Presidente por la confianza [...] continuaremos trabajando en construir un instrumento militar digno del rol protagónico que la Argentina tendrá en el mundo”.
Un quiebre histórico y simbólico
Presti no pasó a retiro, sino a “disponibilidad”, lo que le permite retomar su carrera militar al finalizar su mandato. El Gobierno presentó la designación como el fin de la “demonización” de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, organismos como Abuelas de Plaza de Mayo, el CELS y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos la calificaron de “provocación” y “retroceso institucional”, alertando por la militarización de la política y el riesgo para las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.
Polémica por el pasado familiar
Presti, nacido en 1966, es hijo de Roque Presti, excomandante del Regimiento de Infantería 7 de La Plata durante la dictadura, procesado por delitos de lesa humanidad –incluyendo responsabilidad en centros clandestinos de detención– aunque beneficiado por leyes de impunidad y fallecido antes de un veredicto final. Los organismos criticaron que el nuevo ministro nunca se pronunció públicamente sobre los crímenes de su padre ni condenó la represión estatal.
Desafíos inmediatos en la cartera
Presti ya reorganizó la cúpula de las Fuerzas Armadas y designó a varios militares en cargos clave. Entre sus prioridades figuran la crisis del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y Seguridad (IOSFA), con déficits y demoras en pagos, y el alarmante éxodo de personal por bajos salarios: en los primeros seis meses de 2025, más de 2.200 efectivos de fuerzas armadas y de seguridad solicitaron bajas, muchos con haberes por debajo de la línea de pobreza.

