Falleció hoy el reconocido hombre del perioidsmo gráfico local, Luis Alberto Minadeo. Desde HOY ROJAS replicamos las sentidad palabras de nuestro colegas del El Nuevo Diario ojense y enviamos nuestras condolencias en este doloroso momento a sus familiares y todo el equipo de este medio de comunicación.
Publicación del El Nuevo Diario Rojense
Falleció Luis Alberto Minadeo
Nuestro querido amigo y compañero dejó de existir en su domicilio de calle Frías, a los 80 años, acompañado de los suyos, tras una larga y dura enfermedad – Con Luis Minadeo se va para siempre una parte sustancial de la historia del periodismo de Rojas
Falleció hoy, en su domicilio de calle Frías, rodeado de los suyos, a la edad de 80 años, nuestro querido maestro, compañero de trabajo y amigo Luis Alberto Minadeo, tras una larga y dura enfermedad.
Decano de El Nuevo Diario Rojense, además de haber sido cofundador y codirector de diario El Diario, y parte fundamental del desaparecido diario La Voz de Rojas, durante décadas, Luis Alberto Minadeo fue un periodista de raza. Profundo conocedor de su medio y sus circunstancias, tenía lo que se llama un ojo clínico en la profesión para detectar rápidamente el pulso del interés de los lectores. Iniciado desde niño en la vida de los talleres gráficos, seguía definiéndose como un simple “canillita”, ya que así había comenzado. Pero también fue un maestro impresor y un excelente fotógrafo, y llevó a cabo más reportajes y entrevistas que cualquier periodista que hayamos visto.
Pero por sobre todo fue un hombre profundamente generoso y solidario, que sólo supo de amistades y afectos a lo largo de su vida, tanto en la política, como uno de los históricos militantes del peronismo de Rojas, como en sus participaciones institucionales, siempre silenciosas y, sobre todo, en la vida. Siempre dispuesto a tender una mano, nunca ejerció el periodismo para lograr algún eventual poder, sino para contribuir en la medida de lo posible a acercarle soluciones a los problemas de la gente, en la casi insignificante medida en la que un periodista puede hacerlo. Pero siempre lo hizo, y de corazón.
Detenerse, para quien esto escribe, en alguna en particular de la infinidad de aventuras periodísticas que afrontamos junto a Luis, sería imposible: sí puedo decir que he tenido la suerte de aprender de maestros, y Luis fue uno de ellos. Y lo será siempre.
Hoy no solamente hay una empresa periodística que pierde a un guía y consejero imprescindible, sino una familia que sufre la pérdida irreparable de un ser humano que, como Luis, sólo podía ser querido, sin condicionamientos, por la talla de su enorme corazón.
Adiós, Lucho querido. Hasta siempre, compañero.
Sus restos son velados en Avellaneda 517
Sepelio Miércoles 9:00 horas

