La Torta Argentina se convirtió en un clásico con el que en Dolores, localidad de la provincia de Buenos Aires, se conmemoran los 213 años de la Revolución de Mayo. Este manjar bonaerense, que comparte terna con los pastelitos criollos y el chocolate caliente, celebró el fin de semana largo del 25 al 28 de mayo, la novena edición de la fiesta -IG:@fiestatortaargentina- que lo tiene como protagonista.
Durante cuatro días, el cronograma de propuestas que se llevó adelante en la plaza Castelli incluyó espectáculos musicales, feria de emprendedores, sorteos y la presencia de más de treinta elaboradoras de esta receta simbólica.
Las actividades comenzaron el jueves 25 de mayo a las 10:30 con la recepción de autoridades en la municipalidad. A las 11:00, Tedeum en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, izamiento de banderas, Himno Nacional a cargo de la Orquesta de Cámara Municipal con la interpretación vocal de Claudia Vega. El cierre del acto a cargo de la Directora de la EP 31 Profesora Romina Perillo. Entre las 15:30 y las 16:00, hubo torta argentina y chocolate patrio gratis para degustar entre quienes asistan.
Además de deleitar el paladar, a partir de las 13:30 también se pudo mover el cuerpo con el Ballet Oficial de la Fiesta Nacional de la Guitarra, Amigos del Camino, Oscar y sus Estrellas y La Vuelta.
El viernes se presentó el Ballet Bombo Leguero, La Ida, Los Camperitos, Anabella y Banda Libre; al otro día, Ballet Nuevo Horizonte, Polo Aristegui, Majuma y Pasión Tropical; y el domingo, Ballet Guarda Pampa, Néstor Ortiz , Las voces del Este y Diamante II.
Con historia
Los orígenes de este manjar bonaerense se remontan a finales del siglo XIX. Un 25 de mayo dos mulatas uruguayas especialistas en repostería elaboraron la Torta Argentina: en honor a esa fecha patria contaba con veinticinco capas circulares untadas en dulce de frutas.
Esas mujeres, además de vender las porciones en la calle, trabajaban como domésticas para las familias tradicionales del lugar: Martínez-Requejo y Espil-Letche, quienes transmitieron la receta a las nuevas generaciones. Los Espil continuaron con su fabricación y le incorporaron dulce de leche como relleno.
En esa línea, para la década del 70 Kirki Martínez de Monzani, hija del matrimonio Martínez-Tamagno, también difundió la receta durante los cursos de cocina profesional que dictaba en la Escuela Juan Vucetich. (DIB)

