Lo que le pase al Molino Cabodi, sin duda alguna es materia de interés para la comunidad rojense: Es así por lo que esta tradicional empresa representa en términos del circuito económico local, en forma directa o indirecta, más allá de la ayuda a las muchas instituciones de la ciudad y lo que representa en materia de historia y cultura.
Por tal motivo, HOY ROJAS consultó al titular del directorio, Pablo Fernández, por la situación que atraviesa la industria Molinera, especialmente Cabodi, ante las noticias y rumores de falta de granos, las perspectivas que arroja la tremenda sequía del sector agropecuario, el impacto de los vaivenes del dólar y las tasas de interés, los anuncios permanente de medidas económicas y la guerra de Rusia y Ucrania, entre otras.
En ese sentido Fernández fue contundente: “La situación hoy es sólida y buena, pero dentro de lo que es la economía argentina, donde no podés planificar dos meses hacia adelante porque no sabemos dónde vamos a estar y con las reglas de juegos que cambian todos los días producto del desorden macroeconómico que tiene la argentina.”
Ya específicamente sobre las versiones sobre la falta de granos para la molienda, señaló que “ahora la situación mejoró un poco. Había como una situación, no por falta de trigo, no porque no haya trigo; sino porque hay una retención del cereal bastante grande por parte de los productores, que es lógica por otra parte, porque el productor hoy con toda la situación económica y el tipo de cambio, del dólar y todo lo que ya sabemos, ahorra en cereal.”
“Entonces vende solamente cuando cuando necesita dinero para pagar sus gastos. Y con toda la incertidumbre que se generó también con la subida de Massa y los anuncios, los posibles anuncios de cambios en la liquidación... todo eso provocó que hubiera poca venta de trigo. Y bueno los molinos como tenemos que seguir moliendo y tenemos que seguir comprando”, explicó.
Luego amplió explicando que “ahora esto ya se subsano bastantes, está apareciendo trigo; sobre todo porque ya estamos llegando a la época del año donde te arrimas a la nueva cosecha y el productor generalmente empieza a vender. En realidad no fue tan grave y no fue tan raro, todos los años más o menos para esta época pasa lo mismo.”
Siguió: “A nosotros no nos afectó para nada, nunca tuvimos que parar el molino por no tener trigo y no creo que a otros molinos les haya pasado. Lo que sí, los molinos van comprando y por ahí la oferta es más fluida y por ahí se retrae un poco, pero bueno son las reglas de juego del mercado.”
La Sequía
Consultado sobre el panorama de la industria teniendo en cuenta la situación de sequía dijo que “Es una tema complicado porque todavía está por resolverse, pero acá en esta zona el trigo está sembrado y nacido y ya está sufriendo bastante. Si no llueve en los próximos días se calcula que se puede llegar a tener pérdidas para la próxima cosecha por sequía. Otras zonas del país están más complicados como en el norte. De hecho la estimación de cosecha para el año que viene que hace la Bolsa de Cereales, ya la redujo precisamente por eso. Porque hubo zonas en Córdoba donde directamente no se pudo sembrar por las condiciones de humedad, y otras donde se sembró creyendo que iba a llover y no llovió; entonces la sequía es un tema preocupante para el año que viene porque va a reducir la cantidad de trigo disponible que va a haber.”
Consultado también sobre el tema de la exportación e importación explicó que “El mercado de exportación que tiene Cabodi siempre oscila alrededor del 20 por ciento de su producción; esa es una decisión tomada estratégicamente. El 80 por ciento de lo que producimos es todo para mercado interno. Obviamente esas exportaciones se liquidan al tipo de cambio oficial que te pone el Banco Central; pero bueno son las reglas de juego que hay hoy y las que tenemos que tener. Lo que si afecta mucho la brecha cambiaria es que por ejemplo, el trigo desde ya que se mueve con el vaivén del dólar, porque su precio está dolarizado. Pero también las bolsas y los aditivos que compramos, mucho es importando y todo tiene un valor dólar.”
“Entonces cualquier devaluación o suba del dólar pega directamente sobre el trigo que es el 80 por ciento de nuestro costo en insumos, y además sobre los envases y aditivos; pero no es particularmente para la industria molinera, es como par cualquier industria en Argentina, tener semejante brecha cambiaria, entre el dólar real, o el paralelo y el oficial”, expresó.
Precio de la harina
Consultado sobre si toda está situación puede repercutir mucho en el precio de la harina, que a su vez repercute en todos sus derivados, dijo que “el precio de la harina está directamente relacionado con el precio del trigo; porque repito, para un molino, el 75 u 80 por ciento de su costo es trigo. Este año, en febrero el trigo valía 25 mil pesos la tonelada y hoy estamos hablando de 50 mil pesos la tonelada.”
“Esto se dio fundamentalmente por la guerra de Rusia y Ucrania, entre esos dos producen el 35% del trigo mundial. Imaginemos si al mercado mundial le sacamos esa producción de trigo, todo voló por el aire. Y obviamente la harina no tiene más remedio que copiar lo que hace el trigo. ¿Si esto se va a mantener en el tiempo o no? Es un mercado muy volátil, porque si mañana el tema de Ucrania y Rusia se empezara a resolver eso va a traer una baja en los precios mundiales. De hecho se normalizaron bastante, el trigo Chicago llegó a valer 400 y algo de dólares y hoy está cerca de los 300.”
“En cuanto a la producción local, pensemos que 22 millones de toneladas de trigo que se habló en su momento, hoy están estimando 19 o 18. El consumo de los molinos en la Argentina son 6 o 7 millones; o sea Argentina tiene tres veces el trigo que necesita para su producción local, el resto se exporta. El gobierno eso lo regula consensuando con las cámaras exportadoras y harineras, cuánto es el número que va a permitir exportar para que no falte trigo en el mercado interno”, explicó.
Más tarde fue consultado en la afectación de toda esta situación en los puestos laborales y circuito económico que el Molino genera. “Nosotros estamos inmerso en la economía de la Argentina, donde uno tiene una carga impositiva que es bestial, que tenemos muy poco acceso al crédito, es mínimo, producto de la economía argentina, hoy con tasas de interés del 6 por ciento mensual; prácticamente no se puede hacer nada. Lo que le pasa a la gente cuando financia la tarjeta, o vender una cheque que te dieron para hacer frente a los compromisos, nos pasa a nosotros también; eso dificulta muchísimo.”
Continuó: “Más allá de eso nosotros hace muchos tiempo que venimos trabajando en tener una empresa saneada sólida y en eso gracias a dios, y a la política de la empresa, tenemos el total apoyo del personal. La situación hoy es sólida y buena, pero dentro de lo que es la economía argentina, donde no podés planificar dos meses hacia adelante porque no sabemos dónde vamos a estar y con las reglas de juegos que cambian todos los días producto del desorden macroeconómico que tiene la argentina.
Por último resaltó que “repetir que estamos trabajando bien, estamos sólido. Este ha sido un año de muchos vaivenes pero que lo hemos ido sobrellevando bien y siempre el Molino trata de ir ayudando a las instituciones de la ciudad en lo que se puede, sean cooperadoras de escuela, el asilo de ancianos. Pensemos que el año que viene vamos a cumplir 170 años. Cabodi debe ser la empresa nacional más antigua del país y siempre en manos de la misma familia y de capitales absolutamente nacionales. No hay inversionistas extranjeros ni nada de eso. Entonces creemos que una empresa de este tipo debe tener una función social en una comunidad, encima tan pequeña como Rojas, y en eso estamos.”

