25/6/2022 | 20:57         
LOCAL
Publicación Solicitada
Agradecimiento al servicio de Pediatría del Saturnino E. Unzué
Publicación Solicitada

He solicitado este espacio, para hacer llegar nuestro agradecimiento público al equipo humano que integra el Servicio de pediatría del Hospital Unzúe de Rojas, en el cuidado de la salud de nuestra hija.

A raíz de una dolencia de nuestra bebé, que requirió internación, tuve acceso y por ende, fui testigo en primera persona del destacado trabajo que llevan a cabo un grupo de personas (profesionales médicas, kinesiólogo, enfermeras, personal de limpieza, etc), en su gran mayoría mujeres (creo en un 99 %); en la atención de la salud de las infancias de esta ciudad, de la cual resulto ciudadana por adopción.

Cuando de salud se trata, y particularmente la de nuestros hijos, un mundo de sensaciones, emociones, dudas y temores aparecen; y como progenitores intentamos hacer/ ofrecer lo mejor, aunque no siempre seamos asertivos.

Así es que, pasada la emergencia, me encuentro frente a mi computadora con deseos de destacar, en simples palabras, que he sido gratamente sorprendida por un grupo de personas, que le ponen el cuerpo día a día -con sus noches- al cuidado amoroso de la salud de las niñas y niños de esta ciudad, enalteciendo así, como un último bastión destacable y esperanzador, a una institución pública.

En los tiempos que corren, donde la corruptela, la desidia, el mezquino interés individual han invadido, corroído y destruido tanto la credibilidad como el prestigio de la mayoría de las instituciones públicas locales; la titánica tarea llevada a cabo por las pediatras, los kinesiólogos, las enfermeras, el personal auxiliar - a quienes no nombro personalmente para no olvidarme de ninguna/o- merece ser destacada; máxime cuando la contraprestación económica es tan exigua y los recursos escasos. Claramente prima la vocación, el amor y el profesionalismo.

Las instituciones públicas en nuestro país, cualesquiera su finalidad, gestadas en miras al bienestar común, se encuentran en una crisis “existencial” por lo que, bajo pena de resultar reiterativa, aplaudo y honro la dedicación de estas personas, e insto a quienes tienen en sus manos las decisiones que hacen a la vida del colectivo social de esta ciudad -que por otra parte posee una de las tierras más fértiles y productivas del mundo- apuntalen con recursos genuinos a ese “equipazo” profesional. A lo bueno hay que cuidarlo.

Infinitas gracias.

Marcela A Santoro y Federico Silveira.