El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires dio un paso estratégico en la protección de su litoral marítimo. A través de la Resolución N° 53/25, el Ministerio de Ambiente oficializó un convenio de colaboración con el CONICET para poner en marcha un sistema de monitoreo continuo en la Costa Atlántica. La iniciativa se enmarca en el programa “Pampa Azul” y busca generar datos precisos para enfrentar el cambio climático y la contaminación por residuos.
Objetivos del programa de gestión marina
El acuerdo impulsa la integración de la provincia a la Red de Investigación de Estresores Marinos-Costeros en Latinoamérica y el Caribe (Remarco), con metas claras para los próximos años:
- Protección y restauración: Implementar acciones para conservar los ecosistemas marinos a largo plazo frente a los desafíos del calentamiento global.
- Estaciones de monitoreo: Se instalarán equipos de medición científica en puntos estratégicos como Mar del Plata, Mar Chiquita, Villa Gesell y Santa Teresita.
- Economía Circular: El plan incluye el manejo de residuos y el ordenamiento ambiental del territorio para reducir el impacto humano en las playas.
- Educación Ambiental: Promover la participación ciudadana para generar conciencia sobre el cuidado del recurso hídrico y costero.
Alerta roja: El plástico domina las playas
La urgencia del convenio se ve respaldada por las alarmantes cifras difundidas por la Red Costera Bonaerense (Recobo) tras su último censo de residuos:
- Cifra récord: El 78,36% de los desechos registrados en las playas bonaerenses son plásticos, marcando un aumento respecto al 74% detectado en 2024.
- Residuos comunes: Además de plásticos, las colillas de cigarrillos siguen siendo uno de los desperdicios más frecuentes que los turistas dejan en la arena.
- Extensión del censo: El relevamiento abarcó desde San Pedro y Punta Lara hasta Bahía Blanca e Ingeniero White, confirmando que la problemática afecta a todo el frente costero provincial.
Impacto regional y ciencia nacional
Para la gestión bonaerense, este convenio reafirma la importancia de las alianzas con los organismos científicos nacionales como el CONICET. En un contexto de crisis de biodiversidad, contar con estaciones de monitoreo permitirá detectar a tiempo contaminantes químicos o cambios en la temperatura del agua que afecten la fauna marina y la actividad pesquera.
Aunque Rojas se encuentra lejos del mar, estas políticas ambientales impactan en la preservación de los recursos naturales compartidos y en el modelo de turismo sostenible que la Provincia busca proyectar hacia el futuro. La ciencia argentina se pone una vez más al servicio de la gestión pública para intentar revertir una tendencia de contaminación que parece no tener techo.

