11/9/2021 | 11:04         
ARGENTINA-MUNDO
Diego Cifarelli, de FAIM: «La molinería tiene sus bases sanas, pero el negocio está complicado»
El presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) remarcó que "el negocio está complicado" y que es necesario combatir la informalidad y aumentar las exportaciones.
Diego Cifarelli, de FAIM: «La molinería tiene sus bases sanas, pero el negocio está complicado»
(Télam)

(Por Juan Colombo - Télam).- El presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, sostuvo hoy que la industria harinera tiene "sus bases sanas" y que existe un "grado de endeudamiento bajo" dentro del sector, aunque remarcó que "el negocio está complicado" y que es necesario combatir la informalidad y aumentar las exportaciones.

En una entrevista con Télam, el dirigente empresario subrayó la necesidad de combatir a la informalidad dentro de la actividad, como también aumentar las exportaciones, ya que hoy la capacidad instalada de producción, según señaló Cifarelli, alcanza para "abastecer a dos Argentinas".

A continuación, los principales tramos de la entrevista.

-Tras la presentación del concurso preventivo de acreedores por parte de Molinos Cañuelas, ¿cómo está el sector?

- Diego Cifarelli: Lo de Cañuelas lo tomamos como un tema puntual y, dentro de él, como una situación puntual dentro de la empresa, donde converge una situación de estructura financiera con un club de bancos que se remonta a hace tres años. Cuando surgió ese problema la empresa continuó trabajando durante ese tiempo con capital propio y con sus accionistas y cuando esta situación se da, la empresa no tiene otra alternativa que presentar el concurso, porque tiene que priorizar el trabajo de 3.500 personas y la continuidad de la compañía. Estaba todo encapsulado y un par de instituciones financieras decidieron salir del acuerdo para cobrar espontáneamente su deuda y eso es complejo. Pero la empresa tiene todo al día la parte de proveedores y con sus empleados también.

- Entonces no es una situación común en el sector...

- DC: El sector está en su grado de endeudamiento más bajo con las entidades de créditos debido a que el costo de este es difícil de tomar. El sector está sano, lo que no significa que el negocio sea rentable. Tiene sus bases sanas, pero el negocio está complicado. Estamos tratando de salir con la fuerza de dos situaciones muy claras, como es el combate a la marginalidad y el otro el crecimiento de las exportaciones. El primero es para establecer reglas de juego claras entre todos los competidores, ya que en productos de tan poca diferenciación, como la harina, la evasión de impuestos es determinante para inclinar la balanza a favor del que no los paga. En el punto dos, es necesario internacionalizar a todo el sector. Solamente con la internacionalización de las empresas se va a poder dar cuenta del exceso de capacidad instalada que tenemos. Hoy podríamos abastecer a más de dos Argentinas, porque nos sobra 15 días al mes para producir y eso solamente se ocupa generando mercados.

-¿Cómo ve la campaña que se avecina?

- DC: Este año ha sido bastante tranquilo. Por momentos se tensó el mercado y, en este momento, hay una pequeña tensión que creemos que se va a relajar a posteriori de las elecciones. Pero ha sido tranquilo. Si se hace un análisis, la harina pura fue el producto que menos aumentó año contra año. Eso demuestra que ha sido un año de poca volatilidad y que la estrategia utilizada ha sido bastante lógica por parte de los molinos. Estamos a la víspera de una campaña muy buena, que si acompaña el clima, podríamos tener una producción de 20 millones de toneladas de trigo o más, donde creemos que el productor va a tener un buen precio por su producto. La entrega en diciembre ya cotiza a US$ 240 la tonelada, un precio histórico para la Argentina. Vamos a ver exportadores con un gran volumen para despachar y donde esperemos que la molinería, siempre asegurando la alimentación de la sociedad, pueda tener una posibilidad de expandir sus fronteras de comercialización al mundo. Eso es fundamental para encontrar el equilibrio en el sector. Si no lo encontramos en la comercialización, va a estar bastante complicado por la cantidad de empresas que fabrican harina.

- ¿Y cómo se alcanza el equilibro?

- DC: El equilibrio es que se exporte hasta el último grano posible, en un equilibrio de atención del consumo interno. Que este último esté abastecido y se exporte ese grano para tener las divisas.

- ¿Y ese equilibrio lo tiene que buscar la cadena?

- DC: Le hemos pedido al Estado que no intervenga en nuestra cadena, que tenemos el nivel suficiente de madurez e inteligencia para que brille cada uno de los eslabones. Por momentos, algunos no brillan como uno quisiera, pero le hemos pedido al Estado dentro de la mesa de trigo en el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) que nos permita el diálogo -y así ha sido-, para encontrar las soluciones en nuestra cadena.

- Respecto al CAA, del cual FAIM es parte, confían en que se mande en los próximos meses el proyecto de ley con incentivos para la agroindustria?

- DC: Es importantísimo para el país la externalización de toda la agroindustria. En su fortaleza está el futuro del país, más allá de que hay otros sectores fuertes. Fue el sostén de los últimos años y con muy poco puede triplicar la cantidad divisas que ingresa y los puestos genuinos de trabajo por la exportación. Por eso creemos que el proyecto es un elemento motivador que prioriza las economías regionales y a las empresas de alimentos.

Estamos convencidos de que más allá de la discusión de puntuales artículos, el proyecto va a ver la luz en el Congreso, porque es el que marca el rumbo del país y estamos convencidos de que el Gobierno ve en la agroindustria una luz importante para el futuro.

Plan estratégico exportador y afirman que pueden triplicar la producción de harina

¿Cuáles son las expectativas de la molinería para este año?

Diego Cifarelli:- La expectativa es crecer, pero no crecer para agrandar lo que hoy somos, sino para poder satisfacer las necesidades de las máquinas que hoy tenemos paradas. La molinería argentina puede abastecer tres argentinas y hoy está abasteciendo solo a una, con un poquito de exportación. Nuestra necesidad es poder tener libre vuelo en las exportaciones porque tenemos el trigo a partir de lo que hoy nos está entregando el productor y lo que nos va a entregar, porque tenemos los mercados y porque tenemos los fierros. Entonces, es una decisión estratégica del país hacer visible a un sector de la agroindustria tan importante como el molinero.

:-¿Cuál es la capacidad instalada que no se está utilizando?

DC:- Creo que hemos tenido un crecimiento de capacidad productiva desmedido en función de la capacidad de absorción que tiene nuestros país, porque por momentos nuestro país se proyecta al mundo con una velocidad que uno como empresario cree que la inversión en equipamiento de producción es lo más atinado para generar más puestos de trabajo y después uno se da cuenta que difícilmente estemos más de cuatro años o de ocho con un mismo plan estratégico de país. Evidentemente, seguimos fallando en lo mismo. No tenemos un plan en el cual estemos todos incluidos de cara al futuro en el aspecto productivo y de exportación. Cuando podamos definir un plan estratégico de cara a la exportación podremos definir el volumen que necesita de producción cada sector industrial. Por los altibajos que vamos teniendo se hace difícil y muchos sectores productivos se dotan de una capacidad tecnológica que después darle de comer se hace bastante difícil y se sufre las consecuencias.

- ¿Qué estimación de producción y exportación tienen para este año?

DC:- Creemos que aún con pandemia y habiendo experimentado una gran caída de ventas a panaderías, vamos a terminar en números muy similares a los del año pasado con 6,3 millones de toneladas de trigo procesadas, incluido exportación. Si desagregamos estaríamos en 5,5 millones de toneladas para el mercado interno y entre 500.000 y 800.000 toneladas para exportación.

- En las exportaciones en el primer cuatrimestre del complejo triguero la participación de la harina fue del 3%, mientras que el 97% restante de granos sin procesar ¿Qué se necesita para un aumento en la participación?

DC:- Evidentemente, es un país que todavía primariza sus exportaciones, más allá de que cuando uno habla de primarización a uno inmediatamente lo rotulan como alguien que no quiere que se exporten granos. Lo que quiero es que se exporte granos y valor agregado. No es una frase hecha, sino que lo que realmente queremos es agregarle valor a la materia prima, más allá de la que ya tiene. No vamos a discutir lo que significa exportar harina, pan congelado o fideos. Yo creo que se necesita descubrir nuevos mercados y no ponerle mochilas a los eslabones de la cadena. La gestión del gobierno de turno deberá entender que estratégicamente para salir adelante se debe exportar. De ningún otro lado provendrán los ingresos y las divisas para fortalecer el mercado interno. Teniendo el caudal de capacidad de producción que existe en materia de alimentos y tecnología en el país, a partir de las exportaciones vamos a dar vuelta la matriz estratégica nuestra. La harina no puede ser una excepción.

- ¿Y qué es lo que pasa?

DC:- Hay una excesiva cantidad de costos que gravan la mercadería para exportar como si fuera un castigo. Por momentos, en nuestro país parece que si uno exporta debe ser castigado. No puede ser así.

Nosotros necesitamos mercados, consumidores, mundo. No podemos darle de comer a toda la industria nacional con 44 millones de argentinos, no estoy hablando solo de los alimentos, estoy hablando de toda la industria, por eso tenemos alentar las exportaciones.

- ¿La molinería cuenta con desventajas respecto a los exportadores a la hora de conseguir trigo? ¿Por qué el sector tiene poca participación en el mercado de coberturas?

DC:- Conseguir trigo se puede llegar a dificultar porque la molinería no tiene la capacidad financiera y económica que tienen los exportadores multinacionales a la hora de poder hacerse de granos.

Nosotros compramos y vendemos diariamente, nuestra capacidad de financiamiento es muy acotada. Nos financiamos con los bancos que están en Argentina y tomamos créditos a las tasas que son conocidas, vendemos cheques para pagar lo que tenemos que pagar a las tasas conocidas y a partir de eso nos financiamos.

Los productores ya están vendiendo el trigo de diciembre que todavía no sembró. Se vendieron 1,6 millones de toneladas de trigo por cosechar y la molinería compró 20.000 toneladas. ¿Por qué? Porque no tiene opciones. ¿Y por qué no utiliza los mercados de cobertura? Porque las coberturas son en dólares y nosotros vendemos harina en Argentina en pesos y con el precio congelado desde el 6 de marzo.

Scioli y molineros dialogaron sobre exportaciones de productos con valor agregado a Brasil

El embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, se comprometió hoy a trabajar conjuntamente con empresarios molineros para lograr exportar al país productos con más valor agregado, además del grano de trigo.

Así lo manifestó en una videoconferencia en la que participaron el presidente de la Federación Argentina de Industrias Molineras (FAIM), Diego Cifarelli, y directivos de la firma Molino Campodónico.

"Estamos exportando trigo a US$200 la tonelada, pero también podemos exportar harina a US$400 y fideos a US$1.500 la tonelada", ejemplificó Cifarelli

Scioli se comprometió a seguir el tema de manera personal para mejorar la oferta exportable, según se informó en un comunicado.

De la videoconferencia, participaron también el agregado agrícola argentino en Brasil, Javier Dufourquet, y la funcionaria Julieta Grande, de la sección económica-comercial de la Embajada.

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