2/5/2021 | 18:58         
DEPORTES
“Yo al TC lo miraba desde la sierra, nunca pensé que podía llegar a correr”
A pulmón, Santiago Mangoni se las ingenia para estar en el Turismo Carretera, su “pasión y estilo de vida”.
“Yo al TC lo miraba desde la sierra, nunca pensé que podía llegar a correr”

Por Rodrigo Márquez, de la Agencia DIB El inicio de la temporada 2021 del Turismo Carretera no fue uno más para Santiago Mangoni. Ese 21 de febrero, en el autódromo Roberto Mouras de La Plata, el piloto de Balcarce llegó a las 100 carreras en la categoría más popular del automovilismo argentino, un logro “importantísimo” para alguien que no cuenta con el amparo de las grandes estructuras.

Para estar en el TC no alcanza con tener talento, también es necesario contar con el capital económico que requiere poner un auto en pista. La mayoría de los integrantes de la divisional deben trabajar entre carrera y carrera para estar en la grilla cuando el semáforo se pone en verde. “Esta fue siempre una actividad en la que se necesitan muchos recursos y yo nunca los tuve, pero me las ingenié junto a mi familia para ir sorteando diferentes obstáculos y estar presente”, cuenta Mangoni.

El balcarceño reconoció que en “dos o tres momentos puntuales” estuvo “a punto de dejar”, pero gozó de “mucha suerte” y del apoyo de algún sponsor o equipo. “Ahora, en ese sentido estoy mejor. Conseguí sponsors nuevos y al mismo tiempo fui creando una fidelidad con los sponsors que ya tenía y me van apoyando cada vez mejor”, añade el ganador de San Luis 2019.

Sin embargo, una cosa es poner el auto en pista y otra pelear por la punta. Para ser protagonista en el TC, cada vez más competitivo y exigente, “hay que invertir en el auto, comprar repuestos, frenos, relaciones. También es necesario ir a probar y desarrollar elementos”, explica el bonaerense. Y el presupuesto que hoy maneja, afirma, “no alcanza para costear esa parte”.

Ganar en el TC

El 14 de abril de 2019 quedará grabado a fuego en la memoria de Santiago Mangoni. Aquel mediodía, en el Rosendo Hernández de San Luis, fue el primero de los 42 pilotos en ver la bandera a cuadros. “Ese fue el logro máximo en mi carrera deportiva. He tenido la oportunidad de ser campeón a nivel zonal, pero ganar en el TC no se compara con nada, es una sensación única. Algo impresionante”, asevera quien ese día se convirtió en el primer piloto en haber obtenido al menos una victoria en las cuatro divisionales de la ACTC (TC Pista Mouras, TC Mouras, TC Pista y TC).

El representante de Chevrolet asegura que el 2019 fue su año “de explosión” dentro de la categoría, y no le falta razón: además del triunfo, cosechó otros dos podios y una pole en las Termas de Río Hondo. “De no haber sido por uno o dos abandonos, el número en la puerta hubiese sido mucho más bajo que el 9”, se lamenta. Pero rápido, con el acelerador a fondo, destaca el valor de esa temporada: “Yo al TC lo miraba desde la sierra, nunca pensé que podía llegar a correr y mucho menos ganar. Me pone contento sobre todo por como se hizo, que fue con equipo propio y mucho esfuerzo con la peña juntando dinero para estar en todas las fechas”.

Semejante campaña tuvo su costo y Mangoni, entre risas, recuerda que al final de ese año estaba “re contra endeudado” pero que lo pudo revertir “a través de algunas cenas y demás eventos”, además del incansable apoyo de la familia y de la gente que trabaja con él.

Entre la vida y la muerte

Era un domingo lluvioso en Olavarría cuando el TC se puso en marcha. Mangoni llegó a la primera curva a la par de Martín Ponte y un leve roce entre los autos desencadenó el accidente: el Chevrolet del balcarceño se puso de costado, Próspero Bonelli lo tocó apenas pero lo suficiente para mandarlo al centro de la pista y Mathías Nolesi le pegó duro en el lateral, sobre la puerta del piloto. “No me gustó”, dijo inmediatamente el relator de la TV Pública, Marcelo Vivo.

“Un momento horrible porque estuve muy cerca de una fatalidad. El accidente fue un instante y quedó ahí, lo que más sufrí fue el post. Estuve muchos días internado, más de 40 días. Me operaron tres veces: ese mismo domingo, el lunes y el miércoles”, cuenta el bonaerense. El saldo de aquel choque fueron seis costillas quebradas, dos de ellas en tres partes. “Sentí que me moría, no podía respirar”, le dijo en 2017, en plena recuperación, al medio Somos Noticias de Balcarce.

“Cuando me tuvieron que trasladar a Mar del Plata y pasé más de un mes en un hospital, fue bastante feo. Después me dieron el alta y estuve dos meses más en internación domiciliaria”, le sigue comentando a DIB. Lejos de pensar en colgar el casco, el amor hacia el TC fue su motor para afrontar la situación. “Siempre el objetivo de ponerme bien fue por el automovilismo, que es para mí una pasión y estilo de vida”.

Su paso por el JP

El destacado nivel de Mangonia lo largo de la temporada 2019 no pasó inadvertido por el JP Carreras, uno de los equipos más fuertes del Turismo Carretera. Tras el parate por la pandemia del coronavirus y el alejamiento de Guillermo Ortelli producto de la falta de buenos resultados, la estructura que encabeza Gustavo Lema llamó al balcarceño para trabajar en conjunto.

“Fue una experiencia espectacular, porque es un equipo que trabaja de manera muy profesional, donde prácticamente te dedicas nada más que a manejar el auto porque ellos se encargan de todo el resto”, dice el piloto bonaerense. Más allá de contar con una herramienta apta para luchar adelante, lo más importante para Mangoni fue que el equipo aportó “un presupuesto súper bien” y eso lo hacía estar “muy tranquilo debajo del auto”.

“Vas al taller -sigue- y te hacen la fibra, la chapa, la pintura, tienen rolos propios, motores propios, técnicos trabajando de lunes a lunes solamente pensando en los autos del equipo”. Un lujo para alguien acostumbrado a encarar todo a pulmón. “Hubo un gran trato con los chicos y quedaron las puertas abiertas por si algún día se puede volver a trabajar”, completa.

El final es en donde partí

El “flechazo” entre Mangoni y el TC nació “en las sierras” de Balcarce. “Siempre miraba las carreras desde ahí o me iba a algún autódromo cercano, como Mar de Ajó”, dice. En noviembre se van a cumplir 10 años de la última competencia de la más popular en la tierra del piloto de Chevrolet. En 2011, se produjo el accidente fatal que terminó con la vida de Guido Falaschi y desde ese momento la categoría no regresó al Juan Manuel Fangio.

“Se está trabajando mucho en el autódromo, ahora se está haciendo una variante nueva y de hecho está habilitado el circuito chico. En cada ampliación y en cada variante se van mejorando las curvas y eso es importante para que en un futuro se pueda volver a tener al TC en Balcarce”, afirma el piloto de 31 años.

Más allá de las ganas por correr en su casa, Mangoni prefiere “que sea dentro de un tiempo y cuando todo esté normal, para que pueda haber público”. Y como “soñar no cuesta nada”, añade: “Imagino un retiro acá en mi ciudad, sería espectacular y ojalá algún día se pueda dar”.

«Bernardo, su fiel compañero»

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“Yo al TC lo miraba desde la sierra, nunca pensé que podía llegar a correr”

Mangoni y su grupo de amigos tienen la costumbre de ponerle un nombre a los autos, para así identificarlos. En el caso del Chevrolet que acompaña al balcarceño en el TC, lo bautizaron como Bernardo. “Es por la serie del Zorro”, cuenta Santiago y amplía: “El ayudante de Diego de la Vega es mudo y se llama Bernardo, y como al encargado del taller donde lo compré le dicen mudo, al auto le pusimos Bernardo”.

«Correr en pandemia»

Si bien la actividad regresó en septiembre del año pasado luego de seis meses de parate, el coronavirus todavía hace imposible el tradicional folklore del Turismo Carretera, ese ambiente que lo distingue de otras categorías. “Nosotros vivimos de la gente, el fanatismo del TC es hermoso. Salir a pista y no ver a nadie, cuando antes veías las casas rodantes, los autos, las banderas, al de Chevrolet, Ford, Dodge o Torino. El murmullo que se sentía el domingo en la previa de las series. Todo eso se extraña muchísimo”, cuenta Mangoni.

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