11/4/2021 | 12:58         
ARGENTINA-MUNDO
(Opinión) Un paso al frente
Desde el principio entendimos que debíamos partir de una base solida para dejar atrás las antiguas disputas entre el trabajo y el capital y así generar una cambio que beneficie a todos por igual.
(Opinión) Un paso al frente

Por Alejandro Kogan* (Especial para NA) -- Desde este espacio nacido hace poco más de dos años entre La Juventud Sindical Nacional (JSN) que contiene a un centenar de organizaciones gremiales, el J6 conformado por los jóvenes dirigentes empresarios agrupados en las cámaras de Comercio, Industria, Construcción, Sociedad Rural Argentina y servicios, junto a GAM (Generación para una Argentina Mejor), siempre pusimos el foco en el análisis de las múltiples problemáticas estructurales de nuestro país para ofrecer una mirada distinta en el aporte de sus soluciones.

Desde el principio entendimos que debíamos partir de una base solida para dejar atrás las antiguas disputas entre el trabajo y el capital y así generar una cambio que beneficie a todos por igual.

Nuestras primeras reuniones giraron en torno al "futuro del trabajo", pero pronto entendimos que debíamos hablar del "trabajo del futuro".

Parece un simple juego de palabras, pero en realidad no lo es, ya que fácilmente notamos la alarmante situación de nuestros jóvenes en cuanto a las condiciones básicas para ingresar en el sistema. No podíamos avanzar sin primero desglosar la realidad profundamente.

El aporte del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA (Universidad Católica Argentina) fue fundamental. Con ellos dividimos los datos de pobreza, empleo, equilibrio fiscal y bono demográfico.

Con ese trabajo pudimos terminar de entender la gravedad del actual mapa socio-económico que vive nuestra Argentina:

* 60 por ciento de los menores de 17 años se encuentran bajo la línea de la pobreza.

* 49,2% de los jóvenes entre 18 y 29 años, bajo la línea de la pobreza.

* 10,5% de la población total en situación de indigencia.

* Caída del 10% del PBI.

La crisis económica está en cada casa, con cada familia, no podemos mirar hacia otro lado. Son muchos los que se ganan el sustento de manera informal.

El trabajo de calidad, vector indispensable de la dignidad humana, es más escaso que nunca y hoy es casi un privilegio al que solo pueden acceder apenas un puñado de nuestra juventud.

Como respuesta o más bien como paliativo de intentar que no se quiebre del todo nuestro endeble tejido social, los gobiernos entregan y aumentan subsidios a las personas y familias, haciendo que se incremente de forma constante y acelerada el gasto público sin que ello genere un movimiento social ascendente ni un incremento o fortalecimiento de nuestro sistema productivo.

Es un hecho, el Estado destina la mayor parte del presupuesto en ayuda social.

Los que conformamos este espacio no solo coincidimos en las conclusiones sino además en la imperiosa necesidad de trabajar en conjunto a fin de generar un aporte sustancial que ayude a revertir esta situación.

Tenemos que ser claros, esta situación nos perjudica a los trabajadores y a los que generan trabajo. Las oportunidades de crecimiento las perdemos todos juntos.

Debemos achicar cuanto antes el trabajo informal de modo que las familias puedan contar con todas las garantías y derechos que conseguimos por ley.

No hay otra manera de lograr una redistribución de la riqueza equitativa que saque a nuestros jóvenes de la actual situación.

La semana pasada dimos un paso importante, realizando un encuentro conjunto, logrando un documento de consenso entre trabajadores y empresarios.

Para todos nosotros es un motivo de profundo orgullo, desafíos y compromiso en el escenario delicado nacional y global que se nos plantea frente a la pandemia que nos azota.

(*) - Referente de la Juventud Sindical Nacional (JSN) y secretario de Prensa de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA).

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