23/8/2020 | 21:28         
DEPORTES
Eulalio Muñoz: “Un día di como 150 vueltas al patio e hice solo 5 kilómetros; ‘¡nunca más!’”
El maratonista chubutense se prepara en la fría Esquel para competir el año que viene en los calurosos Juegos Olímpicos.
Eulalio Muñoz: “Un día di como 150 vueltas al patio e hice solo 5 kilómetros; ‘¡nunca más!’”
Muñoz se entrena en Esquel, un lugar “excelente” para preparar un maratón. (Instagram: @eulaliomjr)

Por Gastón M. Luppi, de la Agencia DIB.El Servicio Meteorológico Nacional anuncia para este lunes en Esquel una temperatura mínima de -1 y una máxima de 6 grados centígrados; probabilidad de nevadas durante todo el día, a lo que podría sumarse lluvias en la tarde-noche; el viento leve irá variando desde el sector oeste hacia el suroeste, culminando la jornada con viento este.

Bajo esas condiciones climáticas inicia una nueva semana de entrenamientos Eulalio Muñoz. “Coco” tiene 25 años y es de Gualjaina, una pequeña localidad del departamento de Cushamen donde en 2010 -último censo nacional- vivían 1.183 personas. Pero hace siete años dejó el pago y se mudó a Esquel, a un par de horas de viaje en auto.

Muñoz es uno de los tres deportistas argentinos clasificados para el maratón de los Juegos Olímpicos que se realizarán el próximo año Japón. Sin embargo, la prueba de los 42,195 kilómetros no se correrá en Tokio, sino en Sapporo. Es que a diferencia de lo que sucede por estos días en Esquel, agosto es insoportablemente caluroso en la capital nipona.

Muñoz logró su clasificación olímpica a finales del año pasado en Valencia (España), donde corrió su tercer maratón. El debut en la distancia había sido en abril de 2019 en Rotterdam (Holanda), con un tiempo de 2h15m48s Luego participó de la prueba de Buenos Aires (2h12m21s) y en diciembre en tierras valencianas alcanzó la meta en 2h11m25s, por debajo de los 2h11m30s que otorgaba un lugar en los Juegos. Reprogramación mediante, el maratón olímpico se realizará el domingo 8 de agosto del próximo año a las 7 de la mañana.

Entre la clasificación en Valencia y los Juegos del año que viene, en el medio hay una pandemia. La provincia de Chubut fue de las últimas en registrar casos de coronavirus. Sin embargo, hoy por hoy su situación es delicada y preocupa, sobre todo, Comodoro Rivadavia, a orillas del Atlántico. En cambio, del otro lado de la provincia, sobre la Cordillera, la cosa es bien distinta. “Donde vivo yo no se ha registrado ningún caso. Si bien estamos cerca de Bariloche -poco menos de 300 kilómetros-, donde sí hay Covid, se restringieron los caminos y en las rutas no se puede manejar libremente”, le cuenta Muñoz a la Agencia DIB.

Así, en Esquel, “salvo el caso de la educación, porque las clases aún no comenzaron”, el resto recuperó gran parte de la normalidad. “El casino está abierto y funciona todo lo de gastronomía. De los deportes, el único que todavía está prohibido es el fútbol, pero los gimnasios están abiertos, el ciclismo se puede hacer…”, describe Muñoz.

Muñoz
Eulalio Muñoz, entrenamiento bajo protocolos sanitarios. (Instagram: @eulaliomjr)

En la casa

“De los entrenamientos, en ningún momento paré”, le cuenta Muñoz a DIB, a propósito de cómo convivieron la preparación olímpica y la cuarentena. “Obviamente, como todos, entrenando en casa y aprendiendo a hacer cosas nuevas. Recibí becas del Enard, de Chubut y de la Secretaría de Deportes de Nación e invertí ese dinero en una cinta: de los tres meses que estuvimos en cuarentena, recién la última semana pude correr en la cinta”.

Hasta la llegada de esa cinta, “hice flexiones, abdominales y me dediqué a fortalecer las debilidades que uno tiene. Me mantuve entrenando todo el tiempo y la verdad que la vuelta se hizo más fácil. Obviamente la primera semana me faltaba el aire, pero realmente me sirvió bastante entrenar adentro. Y ahora hace unos dos meses que estamos trabajando con normalidad”.

Esquel ya dejó atrás gran parte de la batería de restricciones aplicadas por la pandemia. Y si bien durante el tiempo de confinamiento Muñoz no dejó de entrenar, sin cinta hizo de todo menos correr. “Estaba en la casa de mi novia. Ella tiene patio, pero solo una vez lo usé para correr: di como 150 vueltas e hice solo 5 kilómetros. Así que dije: ‘No lo hago nunca más’”. Y a falta de correr, “en lo que más invertí el tiempo fue en saltar la soga: puse YouTube y me vi todos los tutoriales que había. Así arranqué con la soga, me entretenía. Me pasaba una hora, una hora y media saltando, haciendo flexiones, abdominales. Me anoté en no sé cuántos retos de los que había en las redes sociales. Y cuando volví, volví con más ganas”.

Obviamente, las dificultades para entrenarse influyeron en el ánimo de Muñoz. “Hay días en los que decís ‘ni ganas’, y otros en los que estás con toda la euforia para entrenar”. Y ahí fue clave la novia, “que le puso onda toda la cuarentena. “Entrenamos juntos y así se hizo un poco más fácil. Hace bastante corre, obviamente lo hace más de manera recreativa, no tanto para las competencias, sino que me acompaña y me ayudó un montón durante la cuarentena”.

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