19/7/2020 | 19:13         
DEPORTES
(Especial) Desazón, frustración y desilusión: a 40 años del boicot argentino a los JJOO de Moscú
El recuerdo de “Tatote” Pagella, Marcelo Garraffo, Fernando Lúpiz, Gustavo Moriconi, Verónica Ribot y Alejandro Lecot.
(Especial) Desazón, frustración y desilusión: a 40 años del boicot argentino a los JJOO de Moscú

Por Gastón M. Luppi, de la redacción de DIB. -El boicot a los Juegos Olímpicos de 1980 fue una de las tantas batallas libradas en el marco de la Guerra Fría. Y en esta batalla en particular Argentina tomó parte: en mayo de ese año el Comité Olímpico Argentino anunció que el país se bajaba de los Juegos de la XXII Olimpíada. El deporte nacional se alineaba así al boicot encabezado por Estados Unidos y que encontraba en la invasión soviética a Afganistán (1979) los motivos para no asistir a la gran cita.

De esta manera, el 19 de julio de 1980 -hace hoy 40 años- se pusieron en marcha los Juegos, sin Estados Unidos ni Argentina, y con apenas 80 Comités Olímpicos Nacionales en el desfile inaugural -el número más bajo desde 1956-. Eso sí, otros países dieron libertad de acción a sus deportistas, tal el caso, por ejemplo, de Gran Bretaña.

“Tatote” Pagella (básquet)

La decisión argentina de no participar en Moscú dejó fuera de los Juegos a equipos y deportistas con nombres propio. Por ejemplo, el seleccionado argentino de básquet había logrado la clasificación después de 28 años. Presente en los Juegos de Helsinki 1952, aquella camada campeona del mundo en 1950 fue uno de los primeros blancos tras el Golpe del 55. Por ello, la reaparición en Moscú ratificaba el renacer en el país del deporte de la naranja.

“En el Preolímpico de Puerto Rico el logro había sido muy grande, lo festejamos como locos”, recuerda José Luis “Tatote” Pagella. El juninense era uno de los destacados del seleccionado que logró la clasificación olímpica. “Nos clasificamos en abril y pocos días después nos enteramos de la decisión del Gobierno de no concurrir. Ahí llegó la desazón”, le cuenta Pagella a la Agencia DIB. “Fue una lástima porque era un equipo que venía en crecimiento, realmente venía muy bien”, y no solo enumera la clasificación en el Preolímpico, sino el título Sudamericano de 1979 y el triunfo sobre la URSS en 1978, partido que lo tuvo como protagonista estelar.

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La selección argentina de básquet que logró la clasificación en Puerto Rico. (Libro Martín Rodríguez)

“El equipo estaba creciendo y ahí quedó; después se desmembró todo”, resume Pagella, para quien un Juego Olímpico hubiese representado llenar el último de los casilleros: “Era la única competencia que me faltaba para cerrar todo: sudamericanos, panamericanos, mundial… Fue una desazón, una angustia muy grande en su momento. Uno se abocaba solamente a lo deportivo y punto. Lo que pasó fue un baldazo de agua fría que no se esperaba ninguno”.

Marcelo Garraffo (hockey)

“Ese tema lo tengo borrado, fue una frustración enorme”, le cuenta a la Agencia DIB Marcelo Garraffo, otro de los deportistas argentinos que no fue a Moscú. Sin embargo su experiencia es distinta, pues sí estuvo en Montreal 1976, Seúl 1988 y Barcelona 1992 -fue el abanderado-. “Siempre había que jugarse la participación olímpica en el Panamericano: a veces nos tocaba ganar, otras nos tocaba perder, siempre contra el rival histórico, Canadá. En Puerto Rico 1979 habíamos ganado 3-0 y habíamos clasificado formalmente a los Juegos. Una alegría terrible”. Y al año siguiente, “una frustración tremenda, con el agravante de que países occidentales sí participaban. Por ejemplo estuvo España, que en ese momento estaba en el mismo nivel que nosotros. Y jugó la final [NdR: perdió con India]. Esas son las cosas que tengo en mi memoria. Fue tal la frustración que traté de borrarlo de mi mente”.

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Marcelo Garraffo fue el abanderado en los Juegos Olímpicos de 1992.

Cuatro años más tarde, el hockey argentino no se clasificó para Los Ángeles 1984. “Había tenido la experiencia de Montreal y me había parecido el mejor evento en el que jamás había participado; entendí por qué los Juegos Olímpicos son lo que son. Para muchos Moscú representó la única posibilidad de participación en un Juego Olímpico. Yo la revancha me la tomé, pero me quedó una etapa de mucha frustración. En cambio, los que no tuvieron una trayectoria tan larga, se perdieron ese sueño y no lo pudieron cumplir nunca más”.

Fernando Lúpiz (esgrima)

Reconocido popularmente por su faceta actoral, Fernando Lúpiz se quedó a las puertas de su tercera participación olímpica. “Fue una frustración para todos”, resume ante la consulta de Agencia DIB. “Como atleta uno siempre está cubriendo una parábola deportiva y aquí, cuando lo más alto estaba llegando, nos dijeron ‘no se viaja’”. Presente en los Juegos de Múnich 1972 y Montreal 1976, en Moscú 80 “tenía mi mayor expectativa olímpica. La primera participación, con 18 años, fue sumar experiencia; en la segunda empecé a mostrar un poco más los dientes; y en los siguientes cuatro años registré el crecimiento más grande que tuve como deportista. Saqué medalla de plata [florete] en los Panamericanos, que ahí era imposible sacar una medalla en competencia individual. Estaba muy alto, había llegado a un nivel donde podía demostrar algo”.

En el repaso de su trayectoria olímpica, para Lúpiz “la sensación más fuerte fue Múnich, porque fue la primera vez”. Y piensa en quienes sin Moscú, se quedaron sin sus únicos Juegos: “Les cercenaron lo más maravilloso que puede tener un deportista: representar a tu país en un lugar tan cosmopolita, con tantas razas, credos, todo, todo junto. Es lo más fuerte, es una fiesta muy grande. Yo tenía 18 años y estaba deslumbrado de pertenecer a eso”. Y piensa en su retiro del alto rendimiento: “El no poder ir a un Juego Olímpico hace mucho ruido en tu proyección deportiva. Cuando yo en el 82 dije ‘basta, ya está, ya llegué al techo’, no me olvido que antes me habían cortado las olimpíadas y quizá eso haya influido también”.

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Fernando Lúpiz, representante olímpico en 1972 y 1976. (Archivo)

Gustavo Moriconi (fútbol)

Argentina había sido campeona del mundo en 1978. Al año siguiente, los juveniles se consagraron en Japón, con Maradona en el equipo. Y a comienzos de 1980 el seleccionado logró en Colombia la clasificación a Moscú. Recién debutado en la Primera de Independiente, el arquero Gustavo Moriconi era parte de aquel plantel copado por jugadores de Talleres de Córdoba [había límite de profesionales]. “Era un equipazo”, sintetiza el santafesino. “Ganamos el torneo y enseguida Argentina se plegó al boicot; duró poco la alegría, te quedaste si participar en un Juego Olímpico”.

“La verdad, fue una desilusión, porque en Colombia habíamos logrado la clasificación después de todo un gran trabajo que se hizo”. Y quedó pendiente la experiencia olímpica: “Un Juego Olímpico no se compara con un Mundial. Es unir todos los deportes en un mismo lugar, es la élite del deporte mundial concentrada en un mismo lugar y al mismo tiempo; para mí, el olimpismo es la historia del deporte. Nos dieron un reconocimiento por haber clasificado, pero yo no fui olímpico, fui preolímpico”.

Olímpicos en 1980

Verónica Ribot vivió en Buenos Aires hasta los 6 años y luego se mudó, primero a Bahamas, luego a Estados Unidos. Y con 17 años -en 1979- surgió la posibilidad de representar al país en clavados. Al año siguiente, Ribot ya era la competidora argentina de los saltos en Moscú 1980: “Se dio todo muy rápido”, le cuenta a la Agencia DIB. Frustrada su presencia en la capital soviética, sin embargo, fue olímpica también en 1984, 1988 y 1992. En 1996 intentó la clasificación para Atlanta, en aquella oportunidad representando a Estados Unidos. No pudo ser, se quedó sin sus “quintos Juegos”.

“Una medalla dice que estuve en el equipo argentino para Moscú”, le argumenta a la Agencia DIB. Es que decidida la no participación en 1980, el Comité Olímpico Argentino entregó una medalla a los deportistas ya clasificados. “Siempre digo que soy cuatro veces olímpica: físicamente participé en tres, pero estuve nombrada en cuatro equipos olímpicos. Yo me sentí que era la representante argentina de saltos. Deseo que los demás también se cuenten olímpicos, como lo hago yo. Y si no lo hacen, deben hacerlo, porque fueron seleccionados y no por culpa de ellos, sino por la situación política, no pudieron ir a un Juego Olímpico”.

El nadador Alejandro Lecot es otro de los que se vio privado de ir a Moscú. Con 19 años y algunos meses, “yo ya me la veía venir, había una especie de sensación de que Argentina no iba. El país se adhirió a un boicot que le pidió Estados Unidos por la invasión de Rusia a Afganistán. Lo que nos dio bronca, más allá de esto, es que después fueron Inglaterra, España, Brasil… Fueron países mucho más aliados a Estados Unidos que Argentina. Y lo peor de todo es que a los dos meses Argentina le vende carne y cereales a Rusia. Nos jodieron, esa es la palabra”, le sintetiza Lecot a DIB.

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Verónica Ribot conserva en un acrílico la medalla que le obsequió el Comité Olímpico. (Gentileza Verónica Ribot)

Nacido en La Plata en 1960, Lecot sí compitió en Los Ángeles 1984. “Muchas veces he puesto que fui representante olímpico en 1980 y en 1984… ‘Vos te entrenaste, te ganaste el lugar’”. A propósito de los Juegos rusos, “no sé si hubiese estado en la final, pero sí me veía entre los 12, 15 nadadores del mundo”, cierra quien a partir de allí tuvo “muy buenos años” en la piscina, con récord sudamericano en 800 y 1.500 metros. (DIB)

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