15/7/2020 | 11:47         
TURISMO
Rauch, la tranquila región a orillas del arroyo Chapaleufú
El partido fue fundado hace 155 años gracias a una ley que creó diez localidades al sur del Salado. Es tierra de producción agroganadera y agrícola, además de turismo arquitectónico.
Rauch, la tranquila región a orillas del arroyo Chapaleufú
La municipalidad de Rauch fue construida en 1938 por el equipo del ingeniero Francisco Salamone. (DIB)

En el centro de la provincia, a unos 120 kilómetros de Olavarría y 280 de La Plata, la pampa bonaerense ve interrumpida su infinita tranquilidad por el arroyo Chapaleufú, cuyas aguas corren hacia el norte en busca del río Salado. La región es desde 1865 el partido de Rauch, nacido de la subdivisión de Azul, Las Flores, Pila y Tandil. La zona, cruzada por las rutas provinciales 30, 50 y 60, es tierra agrícola, ganadera y avícola, pero también representante de la extraña modernidad que dejó el paso del ingeniero Francisco Salamone.

La historia del partido comenzó en realidad un año antes de su creación, en 1864. El entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Mariano Saavedra, advirtió la necesidad de dividir los campos que se extendían al sur del Salado. Al año siguiente se dictó la ley 441 por la cual se crearon diez localidades y la provincia quedó con 27 partidos. De este modo, nació el distrito de Rauch, que como se ha dicho tomó parte de Azul, Las Flores, Pila y Tandil. Además de Rauch, en ese momento se crearon Castelli, Tuyú, Ayacucho, Balcarce, Necochea, Tres Arroyos, Arenales, 9 de julio y Lincoln.

Dos años después, Rauch tuvo vida propia con la designación del primer juez de paz, Carlos Fernández, quien ejerció sus funciones a partir de 1868.

El nombre del partido es un homenaje al militar alemán Federico Rauch, que participó activamente de las campañas contra el indio de la década del 20 del siglo XIX. Fue asesinado en 1829 en Las Vizcacheras, cerca de Tandil, por el jefe ranquel Nicasio Maciel, apodado Arbolito. La polémica con los pueblos originarios siempre estuvo presente en la toponimia y en 2003 un grupo de vecinos quiso rebautizar a la localidad como Arbolito. La propuesta, que ya había sido presentada en 1963 por el escritor Osvaldo Bayer, no prosperó.

Desarrollo

Los primeros pobladores de origen criollo se asentaron en terrenos de la estancia El Carmen, de la familia Díaz Vélez, sobre el arroyo Chapa-leofú o Chapaleufú, que en araucano significa “río pantanoso”.

De a poco, el poblado instalado a orillas del Chapaleufú se agrandó. En 1869, año del primer Censo Nacional, el partido tenía 3.591 habitantes. Y el 20 de abril de 1872 se estableció en la estancia el centro del pueblo que sería cabecera del partido.

A finales del siglo XIX llegaron inmigrantes españoles, franceses e italianos que se instalaron en la zona. Así, en 1914 Rauch alcanzó los 10.249 habitantes. Luego, en la segunda mitad del siglo XX, se consolidó la vida urbana con la ampliación de los servicios públicos y la construcción de equipamientos comunitarios.

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Puente ferroviario sobre el arroyo Chapaleufú. (Arqueología Ferroviaria Blog)

Un dato clave para el desarrollo del partido bonaerense fue la llegada del ferrocarril en 1891. El ramal del Ferrocarril del Sud, que unía Las Flores con Tandil, permitió a los productores agroganaderos comercializar sus producciones con los centros urbanos. Sucede que, desde sus orígenes, Rauch basó su economía en los cultivos de maíz, girasol, avena o trigo, mientras que en la ganadería, se privilegia la cría extensiva del ganado vacuno. En la actualidad, el principal motor es la ganadería, pero también se destaca por ser un centro de producción avícola. En el partido hay 60 establecimientos de cría de aves genética-mente puras. Por eso, en Rauch se celebra la Fiesta Nacional del Ave de Raza.

Arquitectura y fantasmas

En los últimos años atrae a muchos visitantes la presencia de obras de Francisco Salamone, que en la década del 30 del siglo pasado pobló la provincia de arquitectura art decó monumental. En la ciudad de Rauch construyó hacia 1938 el edificio municipal, la fachada del hospital y la plaza principal. Pero también fue responsable, en un característico estilo neocolonial, de la delegación municipal de Miranda.

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El imponente castillo de los Díaz Vélez. (La Nueva Verdad)

Otro punto focal para el turismo es el castillo de Egaña, al sur del partido, que perteneció a la familia Díaz Vélez. Hoy está abandonado y atrae a buscadores de misterios con sus relatos de fantasmas. (DIB)

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