16/5/2020 | 19:43         
AGRO
Luis Basterra: “El agro está acostumbrado a las epidemias”
El ministro de Agricultura nacional charló con DIB sobre el funcionamiento del sector durante la pandemia de Covid-19, las retenciones y la relación con la Mesa de Enlace.
Luis Basterra: “El agro está acostumbrado a las epidemias”
El ministro Luis Basterra en la charla con el periodista de DIB.

Por Marcelo Metayer, de la Agencia DIB-. Luis Basterra (Chaco, 1958) es ingeniero agrónomo y fue el elegido por el presidente Alberto Fernández para encabezar el Ministerio de Agricultura desde su asunción en diciembre de 2019. Basterra, quien representó a la provincia de Formosa como diputado desde 2011 hasta su arribo a la cartera ministerial, charló con DIB sobre el funcionamiento del agro bajo la inédita situación de la pandemia de Covid-19, las retenciones a las exportaciones y la relación con la Mesa de Enlace.

¿Cómo afectó la pandemia a la actividad agropecuaria?

-En el sector estamos acostumbrados a lidiar con epidemias, tanto de animales como de plantas: fiebre aftosa, picudo del algodonero, HLB. Es común hablar de decisiones que tienen que ser aplicadas territorialmente. Normalmente la salud pública trata sobre pacientes y no sobre regiones con enfermedad, por eso para nosotros ha sido más sencillo entender el problema. Empezamos a analizar los posibles escenarios y claramente lo que emergía en esta situación es que no podía detenerse el flujo de alimentos para la población.

En este escenario, el segundo punto era de qué forma contribuir, en el escenario realmente comprometido de las finanzas de la Nación argentina, para que la economía se viera lo menos afectada posible. Tuvimos un hecho que nos alertó, un primer conflicto de pescadores que tenían una gran preocupación de salir al mar considerando el confinamiento que representa un barco con 20 ó 30 marineros, pescadores y tripulación, con lo cual entendimos rápidamente que esto iba a ser un problema complejo. Ahí empezamos a articular entre el área de Salud, la de Trabajo y el área de nuestro ministerio con los gremios y con las patronales.

La urgencia fue definir la etapa de contención de la pandemia. Justo aparece el caso de un médico que había venido del exterior en el frigorífico de Friar en Santa Fe. Preventivamente el gremio y la patronal acordaron cerrar diez días, todavía no estaba protocolarizado, estos elementos nos alertaron e hicieron que trabajemos muy muy cercanos los gremios, las patronales, los empresarios, el sistema de Salud público, el sistema de trabajo y el sistema de producción.

Cuando los casos importados comienzan a ser importantes a principios de marzo y el presidente decreta el aislamiento social obligatorio, nosotros teníamos ya idea de cómo hacerlo. Fuimos claros en declarar como actividad esencial a la producción agropecuaria atendiendo a garantizar el alimento y garantizar los ingresos y el flujo de mercaderías con el comercio exterior.

No solo había que producir en condiciones que resguarden la salud de los trabajadores sino también el transporte, para poder garantizar que esas mercaderías fluyan. En este sentido acordamos con los ministros del Mercosur ampliado, los cuatro integrantes del Mercosur más Bolivia, Perú y Chile, protocolos para garantizar la circulación de productos. Por ellos no hubo interrupción en el flujo de mercaderías entre estos siete países. A la vez, surge la preocupación de varios intendentes que en un responsable acto de ejercicio de funciones comienzan a definir los criterios para garantizarle a sus localidades la no circulación del virus. Por todas estas razones incorporamos a Transporte y el Ministerio del Interior porque no solo había que producir sino también garantizar que esas mercaderías fluyan.

Por otra parte, Basterra destacó el trabajo que llevan adelante los laboratorios de los organismos descentralizados del Ministerio, como el caso del INTA en Castelar y Senasa en Martínez, en la provincia de Buenos Aires, en relación con la investigación del Covid-19. Los mismos están colaborando y cuentan con la homologación del Instituto Nacional de Microbiología Malbrán. Cabe recordar que el INTA cuenta con instrumento de RT-PCR en tiempo real, cabinas de seguridad biológica tipo II certificadas y el equipamiento necesario para el diagnóstico de Covid-19. Posee una capacidad para analizar de 50 a 100 muestras por día. Por su parte, el Senasa tiene un laboratorio con capacidad para realizar los análisis por el virus y ponerse en línea con los requerimientos implementados para combatir la enfermedad. Está validado y reconocido para realizar las pruebas del diagnóstico de esta pandemia.

¿Cómo viene la campaña bajo la cuarentena?

-Desde el punto de vista productivo, una de cal y una de arena. Se complejiza la forma de trabajar y aumentan los riesgos, pero los resultados han sido realmente más que satisfactorios. Estamos prácticamente con la cosecha de soja concluida, está muy avanzada la cosecha gruesa de maíz, hay unas expectativas de siembra muy alentadoras para el trigo, ha habido compras. La relación insumo producto está muy buena y ha habido una gran disposición de los productores a incrementar la tecnología, básicamente el uso de fertilizantes, lo que nos augura un incremento de superficie y un incremento de producción en condiciones climáticas normales que hasta el momento vienen siendo bastante buenas.

Viene lloviendo bien, generando acumulación de agua en el perfil, y uno espera que sea una buena cosecha. Así lo queremos, porque le viene bien al productor y obviamente le viene bien al país.

“En la mayoría de los casos es un modelo de ahorro”

Los exportadores afirman que los productores están reteniendo granos especulando con una posible devaluación. ¿Qué hay de cierto en esto?

-El escenario como el que estamos atravesando ahora nos pone ante el desafío de lidiar con la mayor deuda que haya tenido la Nación argentina. Esto hace que tengamos que ser prudentes en las formas de visualizar un futuro que sea sustentable para nuestra economía. Cuando estamos en un proceso de muy dura negociación, la especulación de algunos lleva a que los dólares manejados por canales alternativos al dólar oficial lleguen a números que generan una alteración dentro del sistema productivo. Los productores temen posibles devaluaciones por lo tanto se quedan cubiertos, calzados en grano. Uno aspira a que en esas condiciones el productor entregue su grano a un precio justo para que podamos tener las divisas que necesita el país, pero además que se pueda garantizar la oferta de un elemento sustancial en la mesa de los argentinos. Por ello estamos conversando para ver cuáles son los mecanismos.

Hoy (NdR: el viernes 15) salió una normativa del Banco Central de la República Argentina que apunta a que esta retención no se convierta en un instrumento de aceleración del modelo especulativo. Que pueda preservar un productor su mercadería en una relación insumo-producto que pueda servir en el futuro, es razonable. Lo que no es razonable es preservarse en ese producto e ir y tomar un crédito al 24%. Tenemos que ser equilibrados, porque el apalancamiento en términos financieros que significa tomar un financiamiento al 24% cuando nuestra estimación de inflación es superior, representa tasas negativas que ofrece el estado nacional para preservar las fuentes de trabajo, para preservar la actividad económica. Pero no podemos hacer que si alguien, un industrial, tiene el capital, lo pueda apalancar sobre un crédito con tasa subsidiada.

Tenemos que estar atentos que no haya lugar a la especulación. De todos modos la gran mayoría de los pequeños y medianos productores no tienen un modelo de especulación, sino un modelo de ahorro.

El ministro se refiere a la circular A 7018 del BCRA, que dispone que las entidades financieras no podrán otorgar las financiaciones especiales a tasa del 24% -previstas en las normas sobre “Efectivo mínimo” y en recientes regulaciones normativas elaboradas con motivo de la cuarentena económica “a personas humanas o jurídicas con actividad agrícola que mantengan un acopio de su producción de trigo y/o soja por un valor superior al 5 % de su capacidad de cosecha anual.”

Retenciones

¿Cómo quedó el esquema de retenciones que habían anunciado? ¿Se llegó a aplicar?

-Sí se aplicó, a la baja. Actualizamos el instrumento que desarrolló Mauricio Macri y rebajamos cultivos como el arroz y el algodón y le dimos racionalidad a que un derecho de exportación que se cobra en dólares no se pueda después cobrar a una tasa en pesos previendo una irresponsable devaluación no administrada por el Estado. De ahí es que nosotros mantuvimos en el 12% el derecho de exportación del trigo, cuando teníamos por ley el techo del 15. El único producto en el que se aplicó una suba del 30 al 33 es la soja. Y no se hizo con un criterio fiscalista sino con un criterio redistributivo para los pequeños y medianos productores. El Estado no recauda ni un dólar más con este aumento.

¿Cómo está la relación con la Mesa de Enlace?

-Desde el día en que asumí no he perdido contacto con las entidades. Incluso cuando tomaron decisiones que consideraron que eran equivocadas, como la del cese de comercialización, no hemos dejado de hablar nunca. Además de con la Sociedad Rural, tenemos relación con los pequeños y medianos productores, todos los representados por Federación Agraria, Coninagro y CRA. También con los agricultores familiares, porque sabemos que el campo es bastante más amplio que las cuatro entidades e incluye a la agricultura familiar, a cadenas, otros modos de organización, como la cadena del trigo, de la soja, del girasol, los productores frutihortícolas. Son una parte del sector agropecuario con el que también estamos en permanente contacto.

¿En qué consiste el estímulo que se está dando a la agricultura familiar?

-Primero tuvimos que jerarquizar nuevamente un área que había sido quitada de la política en el Gobierno anterior. Cuando un sujeto productivo es tratado exclusivamente desde un abordaje social se deja de lado la esencia misma de ese sujeto, que es justamente la de ser productor, y lo que nosotros hemos visto es que todas las decisiones que se tomaron fueron apenas para contribuir en medida escasa a los aspectos sociales del pequeño productor. No hubo una estrategia de reforzar sus capacidades productivas para que sea un actor central dentro de la economía agropecuaria. La pandemia está visibilizando el rol que le cabe a la agricultura familiar cuando hablamos de los conceptos de comercio de cercanía. Estamos trabajando en eso, acompañando en la provisión de insumos, con asesoramiento técnico, organizando a los productores para que puedan ser actores centrales en el aprovisionamiento de esas localidades de su cercanía con los productos de granja que son centrales, hortalizas, frutas, huevos.

Estamos en un proceso de recuperación de ese segmento, porque hay que recordar que en el Gobierno anterior fueron echados 1.200 trabajadores públicos que operaban con la agricultura familiar. (DIB)

¿Te gustó esta nota?