1/12/2019 | 22:16         
ARGENTINA-MUNDO
Sobrevivió a un violador serial y cuenta su historia de superación en un libro
Maira Trevisioli (26) dice que tiene miedo pero sonríe. Está contenta porque después de tres años y medio de escribir en hojas aisladas lo que significa atravesar una violación, está a punto de presentar su libro. Lo tituló "Encontrarnos es una manera de sanar"
Sobrevivió a un violador serial y cuenta su historia de superación en un libro

(Por Daniela Gian, de la redacción de DIB).- Maira Trevisioli (26) dice que tiene miedo pero sonríe. Está contenta porque después de tres años y medio de escribir en hojas aisladas lo que significa atravesar una violación, está a punto de presentar su libro. Lo tituló "Encontrarnos es una manera de sanar", una frase que lleva tatuada en la piel y que surgió del encuentro con las otras seis mujeres atacadas por el violador serial Claudio Napolitano en el baño de los Tribunales de Mar del Plata donde vive y donde el agresor fue condenado a 35 años de prisión, durante un juicio celebrado en 2015.


A su libro también le imprimió la frase "Historia de una sobreviviente", como ella eligió llamarse desde ese oscuro día de septiembre de 2012, cuando pudo escapar del horror, abrazar al feminismo y convertirse en una artista sensible que lleva el teatro y el clown a los niños barrios carenciados de su ciudad, después de jornadas de trabajo agotadoras, que empiezan a las cuatro y media de la mañana, cuando se levanta para trabajar en una panadería. Maira quiere que su historia, que empezó como un diario íntimo y se transformó en un libro gracias al trabajo de la periodista Julia Drangosh, ayude a otras mujeres a romper el silencio y exponga las falencias del Poder Judicial. Una de ella fue la liberación de su violador, quien en 1996 había sido condenado a 25 años de cárcel por otras siete violaciones y que fue liberado antes de cumplir la totalidad de la pena por la ley del 2x1.



¿Qué cambiarías del sistema judicial?

Es un sistema muy patriarcal. Cambiaría que las sobrevivientes sean llamadas por su nombre y no como "una de las chicas de Napolitano", como nos decían a nosotras. Y el hecho de que la mayoría de los jueces son hombres. En el primer capítulo del libro, que es muy fuerte, yo cuento todo lo que pasó esa noche para que se vea la realidad de muchas personas que me han dicho que fue solamente un "garche", que lo tome así, como me han dicho dentro del sistema judicial. Un policía también me dijo "vos no fuiste violada, es mentira" porque no estaba desesperada, ni llorando o gritando. Estaba en shock. A los jueces, fiscales y abogados les falta empatía.


¿Cómo se pasa de ser víctima a sobreviviente?

Yo siempre elegí llamarme sobreviviente, nunca víctima. Desde el momento en que salgo del descampado, cuando empiezo a correr para buscar ayuda, lo único que pensaba es que estaba viva, que era una sobreviviente. Él me amenazó dos horas con que me iba a matar. Lo único que quería era salir de ahí viva y cuando levanto el alambrado y puedo salir, desde ese día soy una sobreviviente. La palabra "víctima" te la pone el afuera.



¿Cómo hiciste y con quienes contaste para poder hablar?

Con el equipo que armamos para el libro, que me contuvieron un montón, y mi familia. Yo tuve muchos procesos: no quería saber nada, tuve ataques de pánico, mucho miedo porque le llegue un libro a él y quiera hacer algo. Todavía lo tengo al miedo porque lo nombré y pongo una foto de él en el libro. No fue un proceso fácil: hace una semana que no puedo comer, tengo mucha ansiedad, se me cae el pelo. Pero mi objetivo es ayudar a otras personas.



¿Cómo te sentís después de tantos años?

Me dio mucho empoderamiento poder transformar un hecho tan oscuro y horrible. Es gracias al feminismo y las charlas con mujeres interesadas. Amo el feminismo.


¿Qué sentís ante los casos de mujeres denuncian abusos?

Me pasan dos cosas: me da mucha felicidad por ellas, por poder hablar, y por otro lado me da tristeza porque sé por el momento que pasan, porque no es fácil salir a hablar, te sentís muy señalada y sentís que cansás hablando del tema. Necesitamos hablar porque todas pasamos por un hecho de acoso, abuso, violación. No nos tenemos que callar más, vivamos bien, aunque cansemos, aunque nos miren como locas. Tenemos que parar con esto.



¿El resto de las sobrevivientes habló?

No todas. Hay algunas que ni siquiera se lo contaron a su familia hasta el día de hoy. Dentro del libro está el testimonio de tres de ellas, que suman las diferentes personalidades para tomar el hecho.



¿Qué le dirías a una mujer que todavía no se anima a hablar?

Que busque porque siempre hay alguien que la va a escuchar: un familiar, una amiga. Lo tenés que sacar porque si no te vas enfermando por dentro y después vienen los ataques de pánico, la depresión la angustia. Que llore, que grite, que putee, son momentos necesarios. Que lo saque. Que hable.

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