17/8/2019 | 14:03         
ARGENTINA-MUNDO
Entrevista al neurocientífico Pedro Bekinschtein: "Hay una ilusión de grieta"
(por Daniela Gian, de la redacción de DIB).- Invierno o verano. Los Beatles o Los Rolling Stones. Mate dulce o amargo. Gatos o perros. Las grietas son el eje de "Neurociencia para (nunca) cambiar de opinión", que el doctor en biología Pedro Bekinschtein se animó a publicar en plena efervescencia electoral.
Entrevista al neurocientífico Pedro Bekinschtein: "Hay una ilusión de grieta"
Bekinschtein es egresado de la UBA e investiga para el Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional de la Universidad Favaloro, Ineco y Conicet.

(por Daniela Gian, de la redacción de DIB).- Invierno o verano. Los Beatles o Los Rolling Stones. Mate dulce o amargo. Gatos o perros. Las grietas son el eje de "Neurociencia para (nunca) cambiar de opinión", que el doctor en biología Pedro Bekinschtein se animó a publicar en plena efervescencia electoral. Como en el libro, @pedrobek explicó a DIB la influencia de lo que él llama "la necedad del cerebro" a la hora de tomar partido con ejemplos cotidianos, humor y a años luz de la solemnidad de los estudios científicos.

¿Por qué existen las grietas?

-La idea de las grietas es intrínseca a la especie humana. Tiene que ver con cómo mantenemos un cerebro muy parecido o igual al de hace varios miles de años. Los humanos se organizaban en tribus, donde los alimentos escaseaban y había enfrentamientos. En la historia, a veces esos enfrentamientos fueron armados y hoy se transformaron en algo que es juntarse por creencias.

¿Hoy hacen falta herramientas para entender al que piensa distinto?

-Es esencial porque la grieta tiene mucha prensa, y es cierto que hay gente con posiciones extremas, pero hay otro montón en el medio, en los grises. Está bueno hablarle a esa gente para entender que pensar distinto no está mal y que los orígenes de esas creencias diferentes no tienen que ver sólo con haber crecido en un ambiente o con la educación, si no que algunas tienen componentes hereditarios y biológicos.

¿Cómo cuáles?

-En estudios que comparan pares de gemelos (con el mismo ADN), con mellizos (distinto ADN), se ve que la ideología política de los gemelos se parece mucho más que la de los mellizos. Eso muestra que hay un componente genético, de entre 30 y 40% según el estudio.

¿Qué rol tienen esos componentes?

-Algunos estudios encuentran relaciones entre ideologías liberales o de izquierda con el rasgo de "apertura al exterior", que tienen quienes están más abiertos a conocer gente nueva o viajar. Mientras que la gente menos abierta a las experiencias nuevas, suele ser más conservadora. Quienes tienen este rasgo (menor apertura) desde que nacieron, van a tender a relacionarse con menos gente y es menos probable que desarrollen una ideología política abierta.

¿Un fundamentalista leería tu libro?

-No creo estar escribiendo para los fundamentalistas y me parece que es la menor proporción de la gente. El resto puede estar más tirado hacia un lado u otro, pero está dentro de un gris. Y esa gente es mucho más permeable a ponerse en el lugar del otro y tratar de entender por qué piensa distinto.

¿Los grises son los indecisos?

-No sé si es lo mismo. Mucha gente tiene decidido el voto pero no está casadísima con un candidato. El gris tiene cierta autocrítica del espacio que vota. Para hacerlo, aplica la metacognición, una capacidad de evaluar cuán competente es uno o cuán buena fue su decisión. Un trabajo de los 90 descubrió que la gente que menos sabe de un tema es la que más cree que sabe. Es el efecto Dunning-Kruger (por sus autores) y muestra que el fundamentalista es peor en metacognición y en política, que no puede evaluar la performance del candidato elegido.

¿Puede reconfigurar su cerebro un fundamentalista?

-Supongo que sí, pero es poco probable que quiera. Está encerrado en su grupo, donde retroalimenta sus creencias y sólo incorpora información que le coincide. La cantidad de evidencia que necesita acumular para cambiar de opinión es muchísima mayor que la que necesita un no fundamentalista.

¿Es una batalla perdida?

-Es medio desesperante pero los estudios muestran que es muy difícil. Mi visión es que se le dice fundamentalista a gente que quizás no lo sea por la ilusión de la grieta. La mayoría de la población está en ese gris, pero los discursos políticos y los medios constantemente obligan a tomar posición y eso favorece a que tengas que ir para un lado. Una vez que fuiste, después ya no te creen que sos permeable o te chicanean y toman posiciones más extremas para provocar. Si eso se calmara, habría mucha más gente en el gris que en los fundamentalismos. Ahí hay una tarea para los dirigentes políticos.

VOTAR POR LA CARA Y LA VOZ

Lo que provoca a cada votante el tono de voz de un candidato, influye a la hora de ponerlo o no en la urna. "En el laboratorio, sin el ruido de las campañas y las elecciones, está comprobado que la gente elige voces más graves, independiente del discurso que tengan", explica Pedro Bekinschtein. También los rostros tienen su grado de definición: al exponer a las personas a dos caras desconocidas y hacerles elegir quién es más competente, el resultado de su elección predice en un 70% el resultado de una elección. Los niños también son capaces de hacerlo cuando se les pregunta a quién pondrían como capitán de su viaje. Según el científico, "hay cosas que van por abajo del pensamiento racional".