23/6/2019 | 13:02         
ARGENTINA-MUNDO
Berna y sus aires medievales
(SUPLEMENTO DE VIAJE).- Con sus numerosas fuentes, callejones, galerías comerciales, un reloj muy alegre y torres históricas, Berna, la capital de Suiza, ofrece un aire medieval singular que la diferencia de otros destinos europeos.
Berna y sus aires medievales

(SUPLEMENTO DE VIAJE).-Con sus numerosas fuentes, callejones, galerías comerciales, un reloj muy alegre y torres históricas, Berna, la capital de Suiza, ofrece un aire medieval singular que la diferencia de otros destinos europeos. Esta pequeña ciudad de 140 mil habitantes, situada en la anodina llanura central de Suiza, es ideal para explorarla a pie, aunque para tomar perspectiva, nada como acercarse al Rosengarten (Jardín de Rosas) o bien subir a lo alto de la catedral, que a 101 metros de altura, para obtener las mejores panorámicas.

Pequeña, tranquila y bella, se destaca por su emplazamiento en un recoveco del río Aare que la rodea, y es junto al cauce, que pasa por el puente Nydegg, donde se halla desde 2009 el Parque de los Osos, la atracción principal y más popular, pues es el hogar de una familia de estos enormes plantígrados. Conectado por un túnel con un parque de 6.000 m2 que se extiende hasta el Aare, en él los osos pueden escalar, pescar, jugar y descansar en un lugar en el que nadie los moleste.

Entre casas gremiales, torres de la muralla, soportales y sótanos repletos ahora de tiendas y restaurantes, la Berna antigua cuenta con seis kilómetros de calles porticadas por las que los visitantes pueden pasear protegidos de la lluvia y el sol. Además de estos pórticos únicos, la Torre del Reloj (Zytglogge), la Torre de la Prisión (Käfigturm), las fuentes con figuras renacentistas, la Catedral (Münster) y las fachadas de arenisca en su mayoría conservadas caracterizan la imagen de la ciudad fundada en 1191.

Situado en el corazón del casco histórico, la Torre del Reloj era una de las puertas de entrada a la ciudad amurallada, dado que tenía una abertura por donde la gente podía entrar y salir. Además de su clara función de dar la hora, este reloj jugó un papel pasivo en la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein, que vivía a pocos pasos de allí. Para poder explicar su famosa fórmula, Einstein decía que al viajar en un tren a la velocidad de la luz, su reloj funcionaría normalmente mientras que el Zytglogge no se hubiera movido ni un segundo.

El reloj muestra las horas del día, la posición del sol en el zodiaco y su elevación sobre el horizonte, las horas de sol, el mes, el día, la fase de la luna y la fecha. Además, cuatro minutos antes de cada hora se inicia el desfile de figuras junto al reloj: gallos, bufones, osos. Muchos consideran este reloj, junto con el de Praga, uno de los más impresionantes del mundo por lo que dar la bienvenida al año nuevo en este lugar es inolvidable.

No muy lejos de allí, en el número 49 de Kramgasse, se alza la casa que habitó Einstein durante tres años de su vida desarrollando la teoría de la relatividad. Es una visita corta pero recomendable para los fans del físico que quieran descubrir documentos originales en papel y filmados en un viaje virtual accesible a través de un audio-guía.

A la izquierda queda el Ayuntamiento, de fachada triangular y flanqueado por la Fuente del Abanderado, y a la derecha la Catedral, de 101 metros de altura, con su suntuoso pórtico que muestra en piedra el Juicio Final con el paraíso y el infierno detallados minuciosamente en 130 figuras de piedra muy bellas por su realismo cromático. La Catedral es la iglesia más grande e importante de la Edad media tardía de Suiza. Desde la torre se puede disfrutar de una vista espectacular a la ciudad y hasta el Mittelland Bernés y los picos nevados del Oberlánd Bernés.

El Palacio Federal, la sede del gobierno, también es uno de los lugares que los viajeros eligen para conocer. Inaugurado en 1902, ofrece numerosas posibilidades de entretenimiento y eventos para los habitantes de la ciudad y para visitantes, los que lo pueden descubrir a través de guías.

TU GUÍA

Cuánto cuesta
Desde Buenos Aires no hay vuelos a Berna. En cambio, los aéreos que se consiguen son a Basilea por un valor de US$ 1200. Una habitación para dos personas de un hotel parte desde los US$ 100 la noche.