14/6/2019 | 09:00         
ARGENTINA-MUNDO
Nieto 130: la búsqueda de un tío y un teléfono fijo que nunca se cortó
Roberto Mijalchuk, el tío biológico del 130° nieto recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo, mantuvo el mismo teléfono de línea durante 20 años con la esperanza de que lo llamaran con noticias de su sobrino, hijo de su hermana Elena y de Juan Manuel Darroux, desaparecidos en diciembre de 1977. En ese viejo teléfono lo contactó la organización, días atrás, para darle la buena noticia.
Nieto 130: la búsqueda de un tío y un teléfono fijo que nunca se cortó

(DIB).- Roberto Mijalchuk, el tío biológico del 130° nieto recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo, mantuvo el mismo teléfono de línea durante 20 años con la esperanza de que lo llamaran con noticias de su sobrino, hijo de su hermana Elena y de Juan Manuel Darroux, desaparecidos en diciembre de 1977. En ese viejo teléfono lo contactó la organización, días atrás, para darle la buena noticia.


Este mediodía, Abuelas de Plaza de Mayo presentó al nieto número 130 recuperado desde su fundación en 1977. "Javier Matías Darroux Mijalchuk conoció su origen y hoy las Abuelas le damos esta enorme bienvenida para restituirle su derecho a la identidad y contribuir a la reconstrucción de su historia", dijo la presidenta de la organización, Estela de Carlotto, en conferencia de prensa.

En un comunicado, Abuelas contó que el tío de Matías, Roberto Mijalchuk denunció en 1999 la desaparición de su hermana embarazada, su cuñado y su pequeño sobrino. Tras dejar las muestras incorporadas al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), dio como contacto el número de teléfono fijo de su casa.

"El tío Roberto Mijalchuk recibió el llamado tan esperado a ese teléfono fijo que nunca había dado de baja. La CONADI le comunicó que había encontrado a su sobrino", indicó Abuelas a través de Twitter.

El mismo año en que Roberto realizó la denuncia ante la CONADI, Javier Matías se mudaba a Córdoba, tras vivir toda su infancia y adolescencia junto a sus padres adoptivos.

El nieto 130 siempre supo que sus padres lo habían adoptado, pero la historia que le contaron le generaba muchas dudas: en el expediente de judicial se consignaba que había sido encontrado abandonado el 27 de diciembre de 1977, a tres cuadras de la ESMA, el centro clandestino de detención de la Armada, y muy cerca de donde había sido vista por última vez su madre antes de ser secuestrada.

Por disposición de la justicia, el bebé fue entregado en guarda para adopción a un matrimonio, con quienes se crió en la Ciudad de Buenos Aires.

En conferencia de prensa, Matías contó que "yo estaba bien con quien era y no me interesaba entrar en una búsqueda con resultado incierto, fue recién a fines de 2006 que me di cuenta de que había mucho egoísmo de mi postura. Tenía que ser consciente de que del otro lado podía estar buscándome un hermano, un tío, una abuela".

Luego de presentarse en la filial Córdoba, en octubre de 2016 el Banco informó que su perfil genético coincidía con el de la familia Darroux Mijalchuk, pero las causas de desaparición de sus padres aún continuaban indeterminadas. Por ello la CONADI derivó el caso a la Unidad Fiscal que profundizó la investigación y luego la presentó ante la justicia federal, donde hasta hoy se siguen recabando datos y testimonios.

Ahora, Matías y su tío Roberto podrán buscar juntos a su hermano o hermana, ya que al momento del secuestro su madre estaba embarazada de dos meses, según informó Abuelas.

"Para nosotros es el premio más merecido que tiene nuestro país, en una lucha que da resultados positivos", dijo Estela de Carlotto, al tiempo que señaló que "está aquí para relatar su búsqueda y tal vez conocer algún dato sobre el destino de sus padres. La investigación realizada no pudo arribar a ninguna información concluyente. Gracias al Banco de Datos Genéticos, Matías pudo reencontrarse con su familia".