El tiempo - Tutiempo.net
Rojas, Buenos Aires, Argentina.
Hoy es viernes 19 de abril de 2019 
Portada
Local
Región-Provincia
Argentina-Mundo
Deportes
Fallecimientos
Contacto
 

REGION-PROVINCIA

Panorama político bonaerense: un arranque a la medida de Vidal
Por motivos difíciles de comprender y que, por eso mismo, dispararon todo tipo de suspicacias, la gobernadora María Eugenia Vidal recibió de dónde menos se esperaba un envión a su plan para meter a la paritaria docente en la lógica de la grieta política y hacerla funcionar, en sintonía con sus intereses electorales.

18/2/2019 | 09:12
(Por Andrés Lavaselli, de la redacción de DIB).- Por motivos difíciles de comprender y que, por eso mismo, dispararon todo tipo de suspicacias, la gobernadora María Eugenia Vidal recibió de dónde menos se esperaba un envión a su plan para meter a la paritaria docente en la lógica de la grieta política y hacerla funcionar, en sintonía con sus intereses electorales, como un conflicto relativamente beneficioso en términos de agenda para Cambiemos, alianza que en otros niveles afronta tensiones irresueltas.

El responsable de eso es Miguel Díaz, secretario general de Udocba, quien en la antesala de la primera reunión con el gobierno increpó al ministro de Educación, Gabriel Sánchez Zinny, con modales cuya funcionalidad para la estrategia de negociación gremial puede medirse por el callado fastidio con que sus pares de Suteba y FEB, Roberto Baradel y Mirta Petrocini, asistieron al show, montado antes de que el periodismo dejara la sala de reuniones, por lo que quedó grabado, lo que favorece su viralización.

Con base en el Conurbano y terminal en el moyanismo, Udocba es un gremio "chico" en comparación con Suteba y FEB, pero es el que más creció en los últimos años. Y lo hizo en buena medida de la mano del alto perfil mediático de Díaz, que suele "correr por izquierda" a Baradel y Petrocini con posturas que lo dejan como el más intransigente en la defensa de los trabajadores. Una práctica de bajo costo, ya que sus representados cobran igual los aumentos que se decretan o cierran los otros gremialistas. ATE hace lo mismo.

Aunque inédita por el tono y la circunstancia, su intempestiva intervención podría comprenderse bajo esa lógica de competencia intra gremial. También podría deberse a la pérdida del poder adquisitivo de los sueldos de los maestros, que ni el gobierno puede negar, aunque en sus cálculos sea menor a lo que dicen los gremios. No está tan claro que Díaz esté al tanto de la arqueología legal que hicieron en el Ejecutivo sobre las personerías con que funciona Udcoba, pero si lo estuviese, seguro que sería otra razón para el enojo.

Lo cierto es que el episodio jugó, objetivamente, en favor de los planes de Vidal, quien de modo evidente "eligió" la cuestión docente como eje para estructurar su acción política en esta coyuntura. "Arrancamos ganando uno a cero", se ufanó oficialista. En su evaluación enlazó lo que ocurrió con Díaz con la jornada en Ensenada, donde la Gobernadora estrenó las mesas que suman docentes sin sindicalizar y padres a la pelea paritaria con una frase elocuente: "No vamos a insultar ni a escrachar a nadie, nos preocupa la educación".

Son varios los motivos por los cuales Vidal le da centralidad a esa pelea. Uno tiene que ver con una ventaja relativa que cree haber conseguido a partir de su relación con la Casa Rosada. Es que luego de los "sacrificarse" al aceptar el juste vía subsidios y de deponer la idea de desdoblar las elecciones, Vidal consiguió que se le permita ofrecer una cláusula gatillo para actualizar sueldos por inflación. Aunque sabe que la discusión por lo perdido en 2018 es inevitable, ese mecanismo le pone otro marco al debate.

Pero las razones de fondo son otras. Como se demostró en Ensenada, el conflicto docente le permite a Vidal movilizar y motivar a su aparato político –y a partir de eso a parte de su base social- a partir de una batalla "ideológica" hecha a su medida, en la que el sindicalismo hace de contraparte perfecta de cierta escala de valores que forma parte del ADN social de Cambiemos. Es una dinámica que el coqueteo de Baradel con la lista de diputados nacionales del kirchnerismo, se concrete o no, tiende a potenciar.

Esa especie de grieta a escala se monta, además, con una finalidad de agenda: mejor discutir eso (o la inseguridad, que de pronto volvió al discurso del oficialismo) que la crisis económica. Y también sirve para solapar cierto malestar remanente entre algunos intendentes de Cambiemos, que nunca estuvieron de acuerdo con la unificación electoral y, ahora, encendieron las alarmas porque un miembro del Gabinete dice que es más importante la cantidad global de votos del oficialismo que sumar o retener distritos.



¿Adiós avenida?

Como se demuestra en el caso docente, toda la estrategia política del oficialismo asume a la "grieta" como elemento dinamizador del voto propio, en octubre y sobre todo después, y a Cristina Fernández como "garante" de la perduración de esa dialéctica. Pero el silencio de la expresidenta, combinado con sus contactos, discretos pero cada vez más frecuentes con gobernadores e intendentes, alimenta elucubraciones sobre cómo se moverá: ¿jugará o no? ¿esta vez abrirá el juego en el armado de las listas o actuará como en 2015 y 2017?

El peronismo bonaerense entero está paralizado en espera de esa decisión. Y uno de los que la mira con especial interés es Sergio Massa. El tigrense viene recibiendo sugerencias de un sector K y, también, de una porción –minoritaria- de su propia tropa para "bajar" a la Provincia, como candidato a gobernador de CFK en el primer caso, como parte de una lista encabezada por Roberto Lavagna en el segundo. Las rechazó a ambas porque se dispone a poner en marcha la etapa final de su plan nacional.

Aconsejado por el catalán Antoni Gutiérrez Rubí –el mismo que asesoró a Cristina en 2017- el tigrense ensaya un endurecimiento de su discurso contra Macri, bajo la hipótesis de que el 70% del electorado es crítico de la gestión presidencial, aunque ese porcentaje esconda a muchos desencantados de Cambiemos que jamás votarían a la Expresidenta. Ese es el primer desafío de Massa: decir adiós a la "ancha avenida del medio" sin regalar al oficialismo la chance de identificarlo con el pasado.

El objetivo inmediato de Massa es llegar al 15% de intención de voto, para estar en mejores condiciones de hacer lo que en público dice que no va a hacer: negociar con Cristina. La idea, dicen en el comando renovador, es que la Expresidenta priorice el objetivo de derrotar a Macri en un balotaje y, en esa lógica, decline (cobrando "caro" el movimiento con la imposición de nombres propios en listas y en un eventual gobierno) en favor del tigrense, mejor dotado, en teoría, para la segunda vuelta.

Es difícil que eso ocurra, pero la mera existencia de la estrategia revela, a trasluz, que una premisa del juego de Massa es que CFK no se presentará. Si lo hace, lo suyo será más complejo, dicen en su entorno. Pero él mismo, en reuniones informales mantenidas en los últimos días, ha comenzado a dar una definición más inquietante: si Cristina ya, yo no juego, dice. No se sabe hasta qué punto es una postura negociadora ni, tampoco, si se trataría de una abstención total o solo para la postulación presidencial.

Ese último dato es clave desde el punto de vista bonaerense, donde Alternativa Federal, el sector en el que permanece Massa, no logra hacer pie, ni aún después de la novedad que significó la irrupción de Lavagna. Pero no solo para ellos: en el resto del peronismo bonaerense también impactará. Ese sector se reúne el jueves en La Matanza en pleno debate de su santo grial: un esquema de unidad, de ser posible sin internas. Como en el caso de Massa, la respuesta parece estar en manos de CFK, que no pierde centralidad.

 Publicar en Facebook    

 

HOY - Editorial Acontecer-
Director Propietario: Federico M. Silveira
Coronel Dorrego 584
Tel: 02475-433469 Cel: 02474-15-494827
Rojas, Buenos Aires, Argentina
EDICION N° 667
Registro DNA N° 5353066.
Desarrollo del sitio: El Portal SH 2012. Todos los derechos reservados.