Pasadas las elecciones generales este 27 de octubre, son muchas las interrogantes que se presentan dentro de un marco de transición a nivel nacional y provincial, que aparenta comenzar de manera ordenada en cuanto a los gestos de ambas fuerzas políticas; pero con una coyuntura económica muy difícil a nivel macro y micro.
En tal sentido, un cepo cambiario mucho más riguroso, que anunció anoche el Banco Central, terminado el escrutinio provisorio, marca lo complicado de la situación económica general. Dentro de esa foto, es donde puede contextualizarse este segundo mandato que le tocará transcurrir al actual intendente, el ingeniero Claudio Rossi, quien cómodamente superó al Frente de Todos, a pesar de que los números -lo que se llama el arrastre- a nivel nacional y provincial para nada favorecieron a la fuerza política de su pertenencia.
La comodidad de su triunfo a nivel local, seguramente no se traducirá en lo que a gestión se refiere, ya que más allá de cómo quedará conformado el HCD y el Consejo Escolar, los resultados de ayer dejaron a Rojas sin la “sintonía” de la cual se “disfrutó” durante estos cuatro años.
Además de que el mandamás rojense deberá cosechar nuevas relaciones en las diferentes oficinas de los ministerios provinciales y nacionales, con funcionarios que son adversarios políticos; y además con una economía que se viene achicando y por lógica repercutirá en los márgenes presupuestarios con los que contará, al menos mientras los datos económicos dejen de ser malas noticias.
En este sentido, debe tenerse en cuenta que, la recaudación propia municipal va atada a la actividad económica de la ciudad. Y a esto se le agrega que cuando la economía se achica, la cobrabilidad tiende a ir en baja. Lo mismo se interpreta que pasaría con la coparticipación que recibirán la provincias y por ende los municipios. Más allá de que vayan aumentando, siempre pierden ante la desmesurada inflación.
Y además al menos por ahora, los municipios tampoco contará con las abultadas partidas que dieron un impulso importante a la obra pública, fruto del acuerdo para aprobar el endeudamiento del estado nacional.
Por ello, al menos por ahora, puede esperarse un comienzo de segundo mandato que va a requerir de un ingenio muy agudo, cuentas muy ordenadas y la búsquedas de herramientas para transitar lo que dure esta crisis económica, lo menos afectados posibles y con el municipio en marcha.

