18/3/2019 | 09:59         
REGION-PROVINCIA
PANORAMA BONAERENSE: Cambiemos contra sus fantasmas
Mauricio Macri y María Eugenia Vidal hicieron, juntos, una notoria inversión de energía política destinada a solidificar el frente interno en el estratégico territorio bonaerense donde, a diferencia de los que ocurre en otros distritos importantes, el desafío urgente de Cambiemos no es resolver la tensión con sus socios radicales sino desmontar la idea de que la gobernadora reemplace al presidente al tope de las boletas para octubre.
PANORAMA BONAERENSE: Cambiemos contra sus fantasmas

(Por Andrés Lavaselli, de la redacción de DIB).- Mauricio Macri y María Eugenia Vidal hicieron, juntos, una notoria inversión de energía política destinada a solidificar el frente interno en el estratégico territorio bonaerense donde, a diferencia de los que ocurre en otros distritos importantes, el desafío urgente de Cambiemos no es resolver la tensión con sus socios radicales sino desmontar la idea de que la gobernadora reemplace al presidente al tope de las boletas para octubre.

Cuatro fueron las intervenciones destinadas a reafirmar la primacía electoral de Macri. La primera, un par de entrevistas en las que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, reapareció luego de un silencio mediático que se prolongaba desde la crisis de septiembre de 2018. Allí se ocupó de parafrasear a Vidal: "Dijo que no iba a usar la provincia como un trampolín", disparó. Sonó casi a advertencia, en boca de un funcionario al que en el vidalismo quieren poco.

Las otras Tres corrieron por cuenta de Macri y Vidal en persona. El Presidente apareció sin aviso previo en una reunión del gabinete de la Gobernadora en La Plata, un golpe de efecto que desde Nación y Provincia asociaron a la voluntad de acabar definitivamente con las versiones. Veinticuatro horas después, se cruzaron en el encuentro del Concejo de PRO en Parque Norte. Y volvieron a verse en Olivos, en un encuentro motivacional con intendentes que se hizo del viernes.

Por sí sola, esa inusual seguidilla habla del volumen que alcanzó la idea de elevar a Vidal a candidata presidencia, el llamado "Plan V", que como se contó acá hace tres semanas, una parte de su entorno impulsó convencido de que la caída que Macri sigue experimentando en las encuestas (Aresco demostró no solo que mide por debajo de los 25 puntos incluso en distritos del interior bonaerense, sino que le resta hasta 8 a la gobernadora) expone al oficialismo a la derrota.

La pregunta, entonces, es: ¿quedaron convencidos en la Provincia de que la reelección es el único destino electoral de Vidal? La respuesta es sencilla, pero inquietante por lo ambigua: no del todo. Es que en el entorno de la Gobernadora persiste no solo el temor de que le pidan ese "nuevo sacrificio", como lo llaman. Tal vez más que eso, lo que los atormenta es que el "reemplazo" se haga sobre la fecha de cierre de las listas, cuando sea más dificultosa la recuperación.

Lo que sí está claro es que, al menos por ahora, el plan de la triple reelección -Macri, Vidal y Horacio Rodríguez Larreta- es lo único que está en pie. Y la primera en asumirlo fue la Gobernadora, que enfatizó el discurso de unidad, redobló el mensaje motivacional y volvió a hacer hincapié en la preocupación por el costado social de la crisis económica, con autocrítica incluida, que siempre la singularizó entre los dirigentes de la primera línea de la alianza gobernante.

Al mismo tiempo, Vidal comenzó a ordenar su propio frente interno. En las últimas horas, el vice Daniel Salvador recibió en su despacho a un enviado del Ejecutivo que le transmitió tranquilidad respecto de su inclusión en la fórmula para la reelección. Eso sí, le pidieron un poco más de énfasis en la defensa de Cambiemos, una cuestión delicada porque, fuera de Buenos Aires y a favor de la ruptura en Córdoba, comienzan a florecer desafiantes internos del radicalismo.

Los intendentes son la otra pata de ese ordenamiento. Los del radicalismo y también lo de PRO. Sobre todo los que manejan distritos grandes, del Conurbano y el interior. Es que los auscultadores de encuestas del oficialismo detectaron que muchos miden muy bien. Algunos, incluso, mejor que Vidal. La idea es que sean el motor de una "tracción desde abajo hacia arriba" que equilibre el efecto negativo que pueda tener Macri y mejore la perfomance en la provincia.

A ellos y a los llamados "sin tierra", el contingente de candidatos que, ordenados por el subsecretario de Asuntos Municipales Alex Campbell, desafiarán a los intendentes peronistas en sus distritos, Vidal les dejó claro que la provincia es su prioridad. "Estoy en el lugar que quiero estar", dijo ayer en una reunión de motivación electoral en Monte. Ese rechazo en público a la posibilidad de un "Plan V" es el mismo que desgrana en privado, aunque en su entorno digan que la certeza final llegará en unos 40 días.

UNO QUE SE DESMARCA

En el campo opositor, la novedad –o no tanto- es el afianzamiento de la precandidatura a gobernador de Axel Kicillof. En medio de la crisis económica, el exministro del ramo recoge en las calles del interior bonaerense -territorio que se supone casi por definición hostil para un kirchnerista - una adhesión que resalta por la dosis evidente de espontaneidad que contiene, algo con lo que sus rivales internos no pueden ni soñar.

El más encumbrado de ellos, Martín Insaurralde, anunció que comenzará una gira por esos mismos distritos, en plan electoral. Se verá cómo le va, tiene un nivel de conocimiento social elevado y respaldo de pares con muchos votos propios y estructura territorial para defenderlos, lo que nunca es desdeñable. Sin embargo, hoy, Kicillof, el "pollo" del Instituto Patria, parece mejor perfilado. Así lo creen incluso en la Gobernación, donde lo consideran el rival más probable.

La ausencia de Cristina Fernández, en Cuba junto a su hija, combinada con las declaraciones de su exembajador y virtual vocero Eduardo Valdés, pusieron a todo ese espacio en una especie de "pausa". Es que quizás nunca como hasta ahora se jugueteó tanto con la posibilidad de un "renunciamiento" de la Expresidenta, preocupada por el destino judicial de Florencia. Sería un "cisne negro" para la estrategia de Cambiemos porque facilitaría una unificación opositora, pero casi nadie cree por ahora que ocurra.

Uno de los que parece no hacerlo es Sergio Massa, que recibió ofertas desde el kirchnerismo para sumarse a una interna pero mandó a decir que su intención es alcanzar algún tipo de acuerdo con Roberto Lavagna para conformar una fórmula presidencial entre ambos. Aunque parece un objetivo complejo, pero en principio es una forma de decir que solo será candidato si lo es a la presidencia. Lo que ratifica el principal déficit del peronismo alternativo: la ausencia de un postulante bonaerense.