4/3/2019 | 12:37         
LOCAL
La tarifa del transporte termina beneficiando a los más grandes
El presidente de la filial Rojas de Federación Agraria, Carlos Marveggio, participó hace algunos días de una reunión realizada en la sede de la Subsecretaría de Transporte dependiente del Ministerio de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires, destinada a establecer una nueva tarifa para el transporte de cargas en el territorio bonaerense, con vistas a la inminente cosecha gruesa.
La tarifa del transporte termina beneficiando a los más grandes

El presidente de la filial Rojas de Federación Agraria, Carlos Marveggio, participó hace algunos días de una reunión realizada en la sede de la Subsecretaría de Transporte dependiente del Ministerio de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires, destinada a establecer una nueva tarifa para el transporte de cargas en el territorio bonaerense, con vistas a la inminente cosecha gruesa.

La Federación Agraria, representada en esta oportunidad por Carlos Marveggio y Eduardo Allende, forma parte de la comisión asesora del transporte de la producción de agro, que es la que discute las tarifas junto al resto de las entidades del campo, a las asociaciones que nuclean a los transportistas, y al Estado provincial.

El planteo de Marveggio, atendido por los transportistas pero no por el resto de las entidades ni por el Estado, fue el de segmentar la tarifa, de manera de brindarle a los pequeños y medianos productores la posibilidad de adecuar este costo a su magra rentabilidad. La realidad, según indicó el rojense, es que los grandes productores, que cuentan con gran volumen de producción, negocian las tarifas y terminan pagando menos que los chicos, que abonan la tarifa plena ya que no cuentan con ninguna capacidad de negociación.

Según explicó Marveggio tras la reunión, la FAA "en soledad" planteó la necesidad de segmentar las tarifas del transporte, beneficiando a los productores más chicos. Una postura a la que no adhirió el resto de las entidades "del campo"; que fue tibiamente apoyada por algunos de los transportistas; y que los funcionarios estatales recibieron con frialdad, afirmando que "la van a estudiar", sin que nadie tenga muchas esperanzas en que realmente lo vayan a hacer.

Esto ratifica lo dicho más arriba: los chacareros ni siquiera pagan lo mismo que los estancieros o los "pooles": pagan más.

Los grandes productores, generalmente empresas que explotan enormes extensiones, negocian la tarifa con los transportistas y obtienen un 10, un 15 o un 20 por ciento de descuento. Esto es habitual y relativamente sencillo si alguien va a contratar treinta camiones para trasladar granos. El pequeño, que contrata dos camiones, no tiene capacidad de negociación alguna: paga la tarifa plena. Y los transportistas, que saben que deberán conceder alguna "caída" a los grandes (para mover, como se ha dicho, el 80 por ciento de la producción), ya se han cubierto a la hora de establecer la tarifa. Como es fácil advertir, los productores chicos pierden por todos los flancos. A la larga, muchos terminarán "tirando la toalla".