El tiempo - Tutiempo.net
Rojas, Buenos Aires, Argentina.
Hoy es sábado 20 de octubre de 2018 
Portada
Local
Región-Provincia
Argentina-Mundo
Deportes
Fallecimientos
Contacto
 

LOCAL

La escuela del fin del mundo
Es la única primaria-albergue de la provincia de Buenos Aires, y está en Rojas. Muy alejada de todos los centros urbanos, en el medio del campo, de difícil acceso, pero con un equipo de trabajo por demás de eficiente y un alumnado de primera, cuyo número supera ampliamente la media de los establecimientos rurales, la escuela de La Soledad es una alternativa más que interesante, inclusive para niños de nuestra ciudad y las localidades.

26/8/2018 | 19:00
La escuela primaria de La Soledad es la única que funciona bajo la modalidad "albergue" en la provincia de Buenos Aires, y cumple un importante rol social ya que contiene a numerosos chicos en un ámbito, más que escolar, familiar.

La matrícula es muy importante comparada con la media de los establecimientos educativos rurales: treinta y cinco alumnos, de los cuales la mayoría son de Rojas, pero también los hay de Rafael Obligado, de Ascensión y de los campos vecinos.

Está ubicada en el amplio Cuartel IX (que también incluye a Sol de Mayo), paraje La Soledad ubicado a cuarenta kilómetros de Rojas, a treinta y cinco de Rafael Obligado y a diecisiete de Ascensión. Esto es: completamente alejada de cualquier centro urbano.

La vida de la escuela comienza cada lunes por la mañana, con la llegada de los chicos, alrededor de las 8. Los que viajan desde Rojas y Rafael Obligado lo hacen en una combi, y el resto llega de diferentes maneras.

El funcionamiento es el propio de cualquier escuela de jornada completa hasta las cuatro de la tarde, incluyendo la pausa para el almuerzo. Finalizado ese horario los chicos quedan bajo la tutela de sus preceptores, toman la merienda y luego tienen tiempo para el esparcimiento y para diferentes talleres, entre ellos el de huerta, que les proporciona valiosos alimentos.

Al atardecer llega la hora de la ducha, para lo cual obviamente hay baños separados por sexo, bien limpios y equipados. Luego cenan, y finalmente se van a dormir, los varones con su preceptor y las chicas con la preceptora, a los dormitorios correspondientes.

"El paisaje es siempre el mismo, no importa para dónde mires", afirma Paula Concilio, una de las preceptoras del turno noche. No obstante, reconoce que "los mejores atardeceres se ven acá; de eso no cabe duda".

La semana escolar finaliza el viernes por la tarde, cuando los niños regresan a sus respectivos hogares. Sin embargo, las cosas no son tan metódicas, porque dependen de factores externos como la lluvia.

El acceso a la escuela es sumamente dificultoso; es necesario recorrer muchos kilómetros por caminos de tierra que, en general, no están en buenas condiciones, y en caso de lluvia se tornan intransitables. Por eso la escuela siempre está preparada para que alumnos y personal puedan quedarse en caso de que el clima disponga que no se puede salir.

Para casos de emergencias de salud la escuela cuenta con los teléfonos de contacto de la sala de primeros auxilios de Ascensión, que es la localidad más cercana. No obstante, si las urgencias no lo son tanto, como ocurre en cualquier familia, docentes y auxiliares tienen lo necesario para actuar.

La permanencia tan larga en un lugar completamente aislado obliga a cosas que no son habituales en el resto de las escuelas. Docentes y auxiliares han aprendido a utilizar herramientas, a reparar todo lo de uso cotidiano, incluyendo el motor utilizado para bombear el agua.
Todos conocen el funcionamiento del equipamiento de la escuela, y nadie vacila a la hora de atar algo con alambre o buscar soluciones ingeniosas para problemas inesperados.

La impresión que se lleva alguien que ha llegado de visita es que la gente, en la escuela de la Soledad, disfruta de estar ahí. Tanto los alumnos que aprenden, juegan y conviven en su "gran familia" como el personal que todo el tiempo debe hacer gala de su creatividad, viven cada momento con placer. Seguramente también existen los instantes malos, los enojos, los contratiempos y los entredichos; como en todo ambiente humano. Pero la felicidad que demuestran los docentes y auxiliares, y el hecho de que los propios alumnos prefieran quedarse en la escuela y festejen si un viernes llueve y no pueden salir, son cosas que dan la pauta de que en esta escuela "perdida en el fin del mundo" las cosas funcionan como es deseable.

 Publicar en Facebook    

 

 

HOY - Editorial Acontecer-
Director Propietario: Federico M. Silveira
Coronel Dorrego 584
Tel: 02475-433469 Cel: 02474-15-494827
Rojas, Buenos Aires, Argentina
EDICION N° 667
Registro DNA N° 5353066.
Desarrollo del sitio: El Portal SH 2012. Todos los derechos reservados.