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El Peronismo abre una discusión clave para el escenario electoral
Inesperada buena noticia para el oficialismo en medio de una de sus semanas más difíciles, el fracaso de esa cumbre (de unidad peronista) marca el inicio de una de las discusiones más importantes de la política argentina en el año electoral.

26/2/2017 | 10:00
(Por Andrés Lavaselli alavaselli@dib.com.ar).- La explosión de desacuerdos que hizo caer la reunión partidaria que el PJ bonaerense iba a realizar ayer en Santa Teresita con la única finalidad de exhibir una “unidad” que solo dejaba afuera al massismo demuestra que el proceso de recomposición de ese sector enfrenta todavía escollos muy serios. Inesperada buena noticia para el oficialismo en medio de una de sus semanas más difíciles, el fracaso de esa cumbre marca el inicio de una de las discusiones más importantes de la política argentina en el año electoral.

En cierto modo, lo que explica los cruces en el peronismo es una discusión de siempre: quién manejará la lapicera para el armado de listas. Solo que, esta vez, el debate se da en un contexto muy preciso, que explica buena parte de sus características. Básicamente, se trata de saber qué grado de influencian tendrá Cristina Fernández de Kirchner en esa definición. Es una incógnita que, si se quiere, desvela más a los poderes territoriales del peronismo que la posibilidad de que la Expresidenta asuma personalmente una postulación.

Fernando Espinoza, el presidente del partido, había encontrado una “solución” para que la cuestión de la “lapicera” no derribara de antemano su iniciativa pro unidad: sumó a los apoderados K en la Junta Electoral representantes de otros sectores internos. Pero esa garantía de equilibrio no superó siquiera la primera prueba: en un contexto en el que ya se habla de cuántos candidatos pondrían CFK en las listas nacionales y seccionales, la sospecha de que La Cámpora y algunos de sus intendentes intentaran imponer algunos puntos de vista, hizo estallaR todo por los aires.

La crónica de ese desacuerdo es simple. Durante los días previos, La Cámpora y los intendentes más fieles a Cristina había adelantado que plantearían un esquema en el que ella era cabeza de una lista única de senadores y Florencio Randazzo y Daniel Scioli competirían en diputados. Pero bastó que Julián Domínguez hablara de la posibilidad de que esos lugares los ocuparan Florencio Randazzo y él mismo como parte de una interna para que la reunión fuese suspendida. También influyó un borrador de documento final con la idea de marchar a Tribunales para respaldar a CFK.

Lo interesante es advertir que si por tan poco la reunión se cayó es porque Domínguez punzó una herida supurante: la negativa de casi todos a que el kirchnerismo vuelva a imponer de modo unilateral sus condiciones para armado. Esa prevención, vale aclarar, corre de modo paralelo con la aceptación creciente de la posibilidad de una candidatura bonaerense de Cristina, por una cuestión evidente aunque no concluyente: aunque su aceptación tiene un “techo”, es la dirigente del peronismo que mejor mide en la provincia cuyos resultados definirán la lectura nacional de la elección.

Para su planteo (para lo que implica su planteo respecto del mecanismo para definir la estrategia electoral), que se llevó adelante con Randazzo en Roma, Domínguez, aseguran en su entorno, contó con la venia de los grupos de intendentes Esmeralda y Establo, de los tres sectores de la CGT y del Movimiento Evita. Del otro lado quedaron Espinoza y parte al menos del Grupo Fénix, Scioli (que juguetea con no presentarse porque no sabe si lo hará CFK), de los intendentes K y La Campora. La división es lábil y solo a los efectos de este debate, pero es un punto de arranque.

Para el oficialismo, en tanto, se trató de un alivio: evitó una foto de unidad del campo opositor en la semana en que el gobierno nacional se convirtió en una colección de errores no forzados. El sueño de Cambiemos es ese retraso se convierta en división definitiva o al menos en una unidad que surja de una interna. Es curioso: algunos de quienes pujan con Cristina en el PJ piensan lo mismo, pero porque sueñan con traccionar a sectores de un massismo perjudicado por una nueva polarización, algo que ya confirman varias encuestas.

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